domingo, 10 de marzo de 2019

Trump: la impotencia y la furia


El fiasco en que ha terminado la bochornosa operación del autoproclamado “presidente interino” de Venezuela y el revés que la mafia anticastrista y sus operadores (los Marco Rubio, Ileana Ros-Lehtinen, Bob Menéndez y compañía) sufrieron en el referendo constitucional cubano han exacerbado la beligerancia del gobierno de Estados Unidos.
Derrotado en ambos escenarios ahora está considerando aplicar la sección 110 del Tercer Capítulo de la Ley Helms-Burton, misma que establece un bloqueo integral sobre Cuba y que es eufemísticamente denominada “Ley para la Libertad y la solidaridad democrática cubanas.” Esta monstruosidad jurídica, atentatoria de la legalidad internacional, instituye una “prohibición de la importación y el comercio de productos cubanos” y según allí se estipula se “se prohíbe la entrada de mercancías a los Estados Unidos y su comercio fuera de los Estados Unidos, si esas mercancías: (1) son de origen cubano; (2) están o estuvieron en Cuba o se transportaron desde ese país o por su conducto; o (3) se confeccionan o derivan en su totalidad o en parte de cualquier producto que se cultive, elabore o fabrique en Cuba.”

jueves, 7 de marzo de 2019

Donald Trump por dictar pautas a inversionistas en caso cubano

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  Santo Domingo, Redacción (La Isla Grande). Cuando a inicios de este año, el presidente de los Estados Unidos, Donald Trump, amenazó con activar el capítulo III de la Ley Helms-Burton creada hace 23 años contra Cuba, pretendió intimidar no solo a la isla sino también a los inversionistas internacionales.

   El gobierno norteamericano no se conforma con aplicar un criminal bloqueo contra los cubanos, de por sí cruel, inhumano y violatorio de todas las normas legales de este mundo, y pretende dictar pautas a los inversionistas internacionales.

    La Helms-Burton, es una legislación sin igual por su marcado carácter injerencista y extraterritorial pues contempla la internacionalización del bloqueo y la negativa de créditos y ayuda financiera a países y organizaciones que favorezcan o promuevan la cooperación con Cuba, entre otras cosas.

    Tal es el contenido de esa norma legal que desde 1996, los presidentes estadounidenses habían suspendido de manera consecutiva por seis meses la aplicación del Título III, incluso Trump el año pasado, pero en enero último el “césar moderno”  decidió hacerlo por solo 45 días.

   Sin embargo, no le bastó y el magnate decidió prorrogar el título por otros 30 días pero autorizó a partir del 19 de marzo las demandas en cortes de Estados Unidos contra compañías cubanas.

     Es decir, el Departamento de Estado señaló que la suspensión de marras no se aplicará a entidades cubanas -más de 200-, incluidas en una lista unilateral de sanciones para asfixiar a la economía de la mayor de las Antillas, lo cual deja abierta la posibilidad de las demandas.

     El canciller cubano Bruno Rodríguez, dijo que se trata de un nuevo acto hostil e irresponsable de la Casa Blanca, “es una medida la cual tiene oposición en el mundo y en el propio Estados Unidos, cuyos empresarios están en contra del bloqueo y favorecen el comercio con Cuba”.

      No hay dudas, es un burdo chantaje político violatorio del Derecho Internacional y la soberanía de otros Estados, que se suma a la relación de acciones dirigidas, sin éxito, a destruir a la Revolución Cubana.
     Pero en esencia el Título III de la ley Helms-Burton lo que hace es promover trámites legales contra compañías las cuales “trafiquen”' con propiedades nacionalizadas tras el triunfo revolucionario del 1 de enero de 1959, en aras de evitar la necesaria inversión extranjera para el desarrollo económico.

    Asimismo, establece que las empresas de terceros países serán responsables ante los antiguos dueños de propiedades cubanas intervenidas o ante los sucesores de estos por daños y perjuicios.

    Y pretende otorgar el derecho de reclamación a quienes no eran ciudadanos de Estados Unidos, cuando sus propiedades fueron nacionalizadas o se marcharon del país, abandonándolas.

    Se trata de un absurdo sobre otro, pues permite a ciudadanos de otro país intentar reclamar ante los tribunales de Estados Unidos a empresas de terceros países, por supuestas propiedades cuyo valor, además, puede calcularse a conveniencia del supuesto reclamante.

    Sin embargo, debe quedar claro para todos que el objetivo principal del título es tratar de influir en los inversionistas quienes cada día de manera creciente muestran interés por invertir en Cuba, debido al prestigio y la confianza alcanzado por el país y revertir el avance en ese sentido de los cubanos.

   Importante es recordar que la mencionada ley, por ser violatoria de las normas y principios del Derecho Internacional, contravenir las reglas del comercio y las relaciones económicas internacionales y por ser lesiva a la soberanía de otros Estados, ha sido rechazada por la comunidad internacional casi unánimemente.

   La ONU, organismos internacionales especializados y organizaciones regionales son ejemplo de ese rechazo y varios países cuentan con leyes nacionales para enfrentar los efectos extraterritoriales de esta  ley. 

miércoles, 6 de marzo de 2019

Sabemos lo que significaría que este país cayera de nuevo en manos de Estados Unidos, con ley y sin Ley Helms-Burton. Por Fidel Castro



…la famosa Ley Helms-Burton —una más—, agresiva, repugnante, es tan brutal que prácticamente amenaza a nuestro país —como ha explicado Alarcón varias veces— con privar al pueblo de todo lo que tiene. Prácticamente no le quedaría una escuela, no le quedaría un círculo infantil, no le quedaría un centro de educación de minusválidos, no le quedaría hospital, ni del médico de la familia quedaría nada; cuando vinieran a aplicar las medidas que les han exigido a otros países, es posible que al ciento por ciento de los médicos de la familia los dejaran cesantes, porque, ¿con qué y para qué les pagan?
Prácticamente todos los agricultores de este país perderían sus tierras, excepto algunos de los que ya fueran antiguos propietarios, y la inmensa mayoría son propietarios porque la Revolución les entregó la tierra. Todas las UBPC, todas las cooperativas, perderían lo que tienen, todas sus propiedades.
En un país como Cuba, donde el 85% de las familias es propietario de su vivienda, en virtud de las leyes de la Revolución y de la obra de la Revolución, todas esas familias perderían la propiedad de las viviendas. Es algo tan estúpido que nosotros casi estuvimos a punto de enviar un telegrama de agradecimiento a Helms y a Burton, y decirles: “Oigan, muchas gracias, miren que ustedes nos están ayudando.”
Como ha dicho el mismo Clinton, de acuerdo con esa Ley Helms-Burton las indemnizaciones que tendría que pagar Cuba no serían 5 000   ó 6 000 millones por las que fueron propiedades norteamericanas. Habría que discutir, además, es una cifra que no es nuestra cifra; y, bueno, si quieren hasta la aceptamos, pero faltaría pasar la cuenta de las decenas de miles de millones que nos deben de indemnización por el bloqueo. Hasta estaríamos dispuestos a pagar propiedades norteamericanas si nos indemnizan. Les iba a decir que según cálculos de Clinton, la ley mencionada exige pagar 100 000 millones al incluir las propiedades de cubanos que después se hicieron norteamericanos, y de acuerdo con la ley, el bloqueo seguiría hasta que no se pagaran los 100 000 millones. Parece que se dieron cuenta y algunos empezaron a hablar de que había que introducir algunas modificaciones, entre las muchas barbaridades; pero a nosotros nos da exactamente lo mismo. Sabemos lo que significaría que este país cayera de nuevo en manos de Estados Unidos, con ley y sin Ley Helms-Burton. Lo que dicen que ocurrió en Indonesia sería pálido, lo de Guatemala una bobería.
Pero lo último, lo inconcebible es creer que los cubanos harían como los esclavos que llevaban al circo romano y que decían: “¡Viva el César, los que van a morir te saludan!” Es como si hubiera un solo cubano aquí en disposición de decir: ¡Viva el emperador! o ¡Viva el imperio, los que van a morir vamos a doblar la cabeza para que nos liquiden!
Ellos tienen que saber que aquí no queda nadie que no empuñe un arma y combata hasta el final, hasta una muerte verdaderamente gloriosa; lo inglorioso es poner el cuello para que el imperio lo corte. Ellos saben que eso no puede ocurrir y no ocurrirá jamás, a pesar de las idioteces que dicen —¡qué desprecio, qué desprecio!—; debieran enseñarles algo los años que lleva Cuba resistiendo y luchando, porque aquel destino no lo aceptará jamás,

lunes, 4 de marzo de 2019

Los yanquis mudos ante una verdadera crisis económica y social.

Por Arthur González.
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La prueba de que Estados Unidos y sus aliados fabrican la crisis en Venezuela, es lo que sucede en Argentina, país que no sufre una feroz guerra económica, comercial, financiera y mediática, pero sí aplica las recetas neoliberales del FMI.
Desde que Mauricio Macri asumió la presidencia, Argentina ha retrocedido notablemente, creció la pobreza desmesuradamente junto con su deuda externa, la cual es ya la más grande de América Latina, pero que no recibe una sola crítica ni sanciones de los yanquis y menos de la Unión Europea.
La indigencia de personas que jamás soñaron perder su nivel de vida es impresionante y hoy es común ver familias enteras durmiendo en las aceras, algo insólito para un país con amplias riquezas y que bajo los gobiernos de Néstor Kirchner y de Cristina Fernández, nunca confrontaron una situación semejante.
Desde que Macri solicitó dinero al FMI, retomando la peligrosa situación con los llamados fondos buitres, elevó el endeudamiento del país al record histórico del 95% en relación al PBI, según cifras oficiales (solo en el tercer trimestre del 2018).
Si a Venezuela le quitaran la guerra económica impuesta por los yanquis, para hacerle creer al mundo que la crisis que padecen es consecuencia de la Revolución Bolivariana, tendría una bonanza económica y social sin par en la región.
Sin embargo, a Nicolás Maduro le conforman campañas y sanciones para demonizarlo, a pesar de todas las misiones sociales ejecutadas para elevar el nivel de vida de su pueblo, tanto en educación, deporte, salud, cultura y viviendas, como no ha hecho Macri en Argentina, ni hará el capitán Jair Bolsonaro en Brasil.

Washington: de fracaso en fracaso


El pasado fin de semana fue terrible para la Casa Blanca y sus impresentables capataces del sur del río Bravo, el apropiadamente llamado “Cartel” de Lima, dada la estrecha vinculación que algunos de los gobiernos que lo integran mantienen con el narcotráfico, especialmente el colombiano y, antes del advenimiento de López Obrador, el de Peña Nieto en México.
El sábado los estrategas estadounidenses decidieron organizar, para el 23 de febrero, un concierto con algunas de las celebridades consagradas por la industria musical maiamera. El evento atrajo a unas 25 mil personas, la décima parte de lo esperado, divididas jerárquicamente en dos categorías claramente demarcadas. El sector VIP donde fueron a parar presidentes —Duque, Piñera, Abdo Benítez— ministros y jerarcas del Cartel y, doscientos metros más atrás (sic!) el resto del público. (ver:http://www.laiguana.tv/articulos/438246-concierto-aid-live-fotos-tarima-vip-publico-general/)
El organizador y financista del espectáculo fue el magnate británico Richard Branson, un conocido evasor de impuestos y acosador sexual que contrató a una serie de cantantes y grupos de derecha, entre los cuales Reymar Perdomo, “El Puma” Rodríguez, Chino, Ricardo Montaner, Diego Torres, Miguel Bosé, Maluma, Nacho, Luis Fonsi, Carlos Vives, Juan Luis Guerra, Juanes, Maná y Alejandro Sanz, compitieron con fiereza para ver quién se llevaba el Oscar al lambiscón mayor del Imperio.