Por Miguel Ángel García Alzugaray
! Un antiguo refrán español reza que: ¡A los bobos con eso que yo bien te conozco!, mientras que otro nos alerta que: Ayuda de pérfido enemigo, ¡si la aceptas estás perdido! En nuestra opinión estos seculares dichos de la sabiduría popular, se pueden aplicar perfectamente a la actual maniobra de la Casa Blanca para propiciar con una engañosa ayuda humanitaria una intervención armada en Venezuela.
Sabido es que, desde la mítica época del homérico Caballo de Troya, los “cantos de sirenas” de las potencias hegemónicas como los Estados Unidos sólo tienen un objetivo: crear una brecha en las defensas de sus oponentes que les permita poder destruirlos o conquistarlos.
Así, este 4 de febrero, el injerencista Grupo de Lima, cumpliendo las indicaciones de la Casa Blanca, instó a las Fuerzas Armadas de Venezuela a permitir el ingreso y traspaso de una ayuda humanitaria que será entregada a la oposición venezolana.
Con anterioridad, la Unidad Nacional para la Gestión del Riesgo de Desastres (UNGRD) de Colombia anunció que se instalará en la ciudad de Cúcuta un puesto de mando unificado para coordinar el proceso logístico para la recepción y el almacenamiento de ayudas humanitarias destinadas a Venezuela, luego de que el diputado opositor Juan Guaidó (autoproclamado presidente interino) expresara la necesidad de contar con “asistencia internacional inmediata”.
En enero pasado, Washington anunció el envío de ayuda humanitaria por un monto de más de 20 millones de dólares, lo que constituye la milésima parte de la cantidad que Venezuela perdió el año pasado, producto de las medidas unilaterales y coercitivas aplicadas por EE.UU.
De hecho, los 20 millones de dólares ofrecidos por el secretario de Estado de EE.UU., Mike Pompeo, son la misma cantidad que Venezuela perdió, desde julio de 2017 hasta julio de 2018, solo en comisiones de operaciones cambiarias para la compra de medicamentos.
El Gobierno de Nicolás Maduro ha reiterado que la mejor ayuda que puede ofrecer la Administración de Donald Trump es levantar las medidas coercitivas unilaterales que impiden a Venezuela acceder a créditos internacionales, mover sus activos financieros, y comprar medicinas y alimentos para la población.