martes, 16 de octubre de 2018

Trump juega con los derechos para atacar a Cuba

Donald Trump
Apenas a unos días de que la Asamblea General de la ONU conozca, debata y vote por 27ma. vez consecutiva la Resolución que condena el largo y brutal bloqueo de Estados Unidos contra Cuba, una «casualidad» intenta obstaculizarla y desacreditar a la Isla.
Vaya coincidencia, acaban de darle asilo político a uno que se presentó como periodista independiente perseguido, y al que —por cierto—, tuvieron durante seis meses detenido en una de sus prisiones del ICE, esas creadas para los inmigrantes indocumentados que llegan por la frontera sur, y que inhumanamente han servido para separar a miles de familias latinas, especialmente a los menores de sus padres.
Esta relación en tiempo, trae al escenario de los medios estadounidenses a ese nuevo comediantillo para tratar de enturbiar lo que es verdad y se sabe desde hace casi seis décadas, la principal violación de los derechos humanos de los cubanos reside en la dura vida, en los obstáculos para el desarrollo personal, colectivo y de la nación, que ha impuesto el bloqueo económico, financiero y comercial, sostenido a contracorriente de los intereses y aspiraciones comunes de dos pueblos vecinos a la convivencia civilizada.
Nada novedoso, lo sabemos, en el arsenal de la manipulación estadounidense, pero vemos que en lo que va de año la actual administración de la Casa Blanca ha intensificado su injerencia y sus ataques, centrados fundamentalmente en lo que ha sido siempre la farsa presentada como leit motiv para justificar las crueles sanciones: la supuesta violación por parte de Cuba de los derechos humanos.
El viernes, en un comunicado del Departamento de Estado que dirige el ex- jefe de la CIA, Mike Pompeo, se anunció el lanzamiento de una campaña a favor de los que llaman presos políticos, y en la misma la misión de EE. UU. ante la ONU y la Oficina de Democracia, Derechos Humanos y Trabajo han sido encargadas de la maniobra descarada en la que también está involucrado otro magro fantoche cargado de mala fe, el Secretario General de la OEA.
El injerencista ataque se perfilaba desde el pasado agosto, cuando las siamesas de la añeja y obsoleta agresión teleradial abrieron diz que «una línea de emergencia para recibir denuncias de violaciones de derechos humanos en Cuba» y trasladarlas a los organismos internacionales: «Estamos enviando un mensaje muy claro a Cuba, la línea dura es parte de la nueva política de los EE. UU.», vociferaba en los micrófonos, alguno de la «alianza estratégica» forjada en Miami.
Se trata de gastar —sin perder las ganancias personales que les reporte— los 15 o 30 millones dispuestos por el Congreso estadounidense para llevar su «democracia» a Cuba y los 29 millones de dólares para las transmisiones.
Ahora, el Gobierno que en junio se fue con el rabo entre las piernas del Consejo de Derechos Humanos de la ONU con sede en Ginebra, porque este le dijo algunas verdades sobre su actuar en el mundo como violador flagrante, busca caja de resonancia en el organismo mundial en Nueva York, para las mentiras contra la Isla bloqueada y olvida algo fundamental, la enorme viga que tiene en el ojo…
Justo también el viernes la publicación The Hill daba a conocer que la administración Trump está proponiendo revisar las regulaciones de las protestas frente a la Casa Blanca y en otros lugares emblemáticos de Washington D.C., bajo el pretexto de preservar esos lugares de herencia de la nación, un acto de represión que apunta a cerrar la libertad de expresión, denuncian no pocos.
El plan data de agosto cuando se expuso sin mucha fanfarria; sin embargo, dijo The Hill, los grupos de derechos civiles han sonada las campanas de alarma.
A comienzos de septiembre, el mismísimo presidente Donald Trump —en una entrevista que le hiciera el Daily Caller horas después de que el entonces nominado a la Corte Suprema de Justicia, Brett Kavanaugh, fuera «saludado» con protestas en el primer día de las audiencias de confirmación en el Senado—, sugirió que el acto de protestar debía ser ilegal. Ese mismo día mas de 70 personas fueron arrestadas por la policía del país que se levanta como «guardián y juez de los derechos humanos» en el mundo. Y no fueron estas ni las primeras, como tampoco las últimas de las detenciones masivas practicadas, desconociéndose cuántos esperan o están sometidos a procesos legales por participar en esas demostraciones que, supuestamente, protege la Constitución que le dieron los padres fundadores.
Que el disenso le da urticaria a Trump es conocido, incluso ha llegado a sugerir que los manifestantes debieran perder sus trabajos o ser enfrentados con violencia por expresar sus opiniones; así instó a los propietarios de la NFL (Liga Nacional de Futbol Americano) a que despidieran a los jugadores que se arrodillan cuando se escuchan las notas del Himno estadounidense en protesta contra la sistemática injusticia racial en EE. UU. Tampoco podemos olvidar que durante su campaña presidencial en 2016, cuando en varias apariciones públicas los manifestantes interrumpieron sus mítines electorales, con sus palabras alentó la violencia contra ellos.
En la supresión de los derechos de expresión, el mandatario cuenta también con el contubernio de las oligopólicas empresas de la comunicación, con potestad para acallar las voces contrarias no solo dentro de Estados Unidos sino a nivel mundial, incluso en las redes sociales en las que cierran páginas progresistas dedicadas a darle cobertura a las guerras de Estados Unidos y sus aliados, la brutalidad policial y otros temas que los medios corporativos por lo general soslayan.

EE.UU. tiene a millones de humanos sin derechos

Sin embargo, las más incontestables violaciones de los derechos humanos que comete a diario Estados Unidos no están contenidas en la censura a la libertad de expresión o el derecho a la protesta. Son las infracciones que dañan el derecho a la vida misma.
No mencionemos en detalles las guerras, las intervenciones y ocupaciones militares, la injerencia e intromisión en los asuntos internos de otros países, el fomento de golpes de Estado, el cínico estímulo a la subversión y al terrorismo, incluso al magnicidio, la imposición del neoliberalismo que ahoga la vida y la economía de otros pueblos, el desprecio a los convenios y al Derecho Internacional…
Detengámonos en las contravenciones hacia los suyos. Pobreza en la nación más rica del planeta, negación de la salud y de la educación para todos, injusticia en el sistema judicial y penitenciario, cárceles secretas, situación de discriminación hacia las minorías, salarios desiguales por sexo o color de la piel, persecución y detenciones arbitrarias de los inmigrantes, transgresiones electorales, y muchas más están entre las violaciones de los derechos de sus ciudadanos.
He aquí algunas cifras o datos: 46,7 millones de personas viviendo por debajo de la línea de la pobreza, de ellas 26 millones son mujeres. La cifra total representa el 14,8 por ciento de la población estadounidense; el 23,6 por ciento son hispanos y el 26,2 por ciento negros, los blancos representan el 12,7 por ciento. Más de 560 000 personas no tienen techo. Estos son datos de la Oficina del Censo de Estados Unidos.
Un estudio del Registro Nacional de Exoneraciones, dado a conocer el 7 de marzo de 2017, muestra que los estadounidenses negros tenían aproximadamente siete veces más probabilidades de ser condenados injustamente por asesinato que los estadounidenses blancos. Si el crimen involucra drogas, los negros inocentes tienen aproximadamente 12 veces más probabilidades de ser condenados injustamente que los blancos sin culpabilidad. Y en estas estadísticas de la discriminación solo en el aspecto del sistema judicial muestran también que los delincuentes varones negros recibieron condenas en promedio 19,1 por ciento más largas que las de los delincuentes varones blancos «en una situación similar».
En el aspecto de los estándares de vida, encontramos que el Instituto de Política Económica publicó un informe el 13 de febrero de 2017, que refiere que la riqueza promedio de las familias blancas es siete veces más alta que la riqueza promedio de las familias negras, y que la riqueza blanca media es 12 veces más alta que la riqueza negra promedio.
La brecha por género no es menos amplia. Las mujeres reciben solo el 64 por ciento del pago que reciben los hombres por un mismo trabajo y qué decir del desprecio que acaban de recibir cuando el Senado avaló al juez del Supremo nominado por Donald Trump y a quien se le acusó de violación en su época de escolar, pero no se le dio crédito a la acusadora.
Mucho más pudiéramos mencionar de las transgresiones dadas a conocer por sus mismos índices públicos. Entonces ¿Cómo se atreven a juzgar a otros?

jueves, 11 de octubre de 2018

Miguel Díaz-Canel está en Twitter: ¿Por qué? (+Infografías)

Desde CubaHora
Twitter ya es una plataforma consolidada en lo que a comunicación política se refiere. Ha sido utilizada por políticos, partidos, gobiernos, organizaciones internacionales, sociedad civil, medios de comunicación y ciudadanos. De hecho, se ha convertido en una de las redes socialespreferidas por el público para informarse y discutir sobre asuntos políticos.
En este sitio prima la inmediatez, lo que puede fomentar un intercambio fluido de la conversación y el debate entre los gobiernos y los ciudadanos. Entre las ventajas de su uso para la comunicación política, se encuentran también el constituir una fuente de información para la prensa y una vía para mejorar la relación con ella, así como su facilidad para, si se emplea bien, generar empatía con los líderes.
Según el último reporte de Twitter, existían como promedio 330 millones de usuarios mensuales activos al final de 2017, una cantidad nada despreciable de posibles actores para la diplomacia mundial.
Los líderes se expresan, se siguen unos a otros, ganan adeptos, realizan campañas, responden preguntas, movilizan, interactúan con los ciudadanos y entre sí, con ayuda de sus cuentas en Twitter. Lo que antes era un apoyo a su gestión, considerado complementario en su estrategia de comunicación, ha ganado fuerza y sistematicidad. También ha sido útil para crear y ejecutar estrategias de gobierno, ya que contribuye a estudiar las audiencias y los temas y problemas que más les interesan.

martes, 9 de octubre de 2018

“Apunte bien, usted va a matar a un hombre”


Por Juan Carlos Díaz Osorio
Dicen que al soldado que le apuntaba al Che para asesinarlo le temblaba la mano y él con esa valentía que le caracterizaba le dijo: “!Póngase sereno y apunte bien! Usted va a matar a un hombre”.  Solo que aquel hombre que recibía órdenes de la CIA no sabía que solo estaban despareciendo físicamente a Ernesto Che Guevara de la Serna, porque matarlo nunca lo mataron.
Fueron monstruos aquellos que asesinaron al Che y le cortaron las manos, pero al asesinarlo lo resucitaron y multiplicaron en millones de personas en todo el mundo, Che representa heroicidad, valentía, santuario, ejemplo, eso no muere con balas, porque no puede matarse.
El Che, de Argentina, de Cuba y del mundo, algunas personas lo comparan con El Quijote, por esa valentía y disposición de luchar contra la injusticia donde quiera que existiese. La diferencia era que el Che sí estaba cuerdo, sus gigantes no eran molinos de viento y tampoco eran gigantes; eran personas de tamaño natural, sin corazón y con miedo, solo que el miedo se les volvió realidad y el Che se volvió inmortal.
Che camina por las calles de Bolivia y de todos los lugares que amó, protegiendo a los hombres de bien y convirtiéndose en pesadilla de los que quieren arrebatarnos los sueños, seguro que Gustavo Villoldo Sampera, Félix Ismael Rodríguez Mendigutía y Julio Gabriel García García, responsables del asesinato del Che no previeron que eso pudiera suceder, ellos mataron al hombre, a lo que puede palparse, porque las ideas no se matan.

lunes, 8 de octubre de 2018

Alerta de ALBA-TCP ante Doctrina Monroe de EEUU

La Alianza Bolivariana para los Pueblos de Nuestra América-Tratado de Comercio de los Pueblos (ALBA-TCP) alertó hoy a la comunidad internacional por la invocación de la Doctrina Monroe realizada por el Gobierno de Estados Unidos.
Ante el llamado realizado por el presidente estadounidense, Donald Trump, durante el 73 período de sesiones de la Asamblea General de la Organización de las Naciones Unidas (ONU), los países del ALBA-TCP calificaron esa política de amenaza para la paz y estabilidad de América Latina y el Caribe.
“La Doctrina Monroe es la más clara evidencia de la agresión histórica y unilateral por parte de los Estados Unidos contra los pueblos latinoamericanos y caribeños”, de acuerdo con un comunicado emitido por el mecanismo de integración, publicado en el portal de la cancillería venezolana.
El organismo multilateral repudió las pretensiones de imponer el unilateralismo desde la sede de la ONU, así como pisotear el multilateralismo y reivindicar doctrinas cuyo legado de violencia, intervenciones y de guerra son ampliamente conocidos.
“Cuba, Nicaragua y Venezuela, países miembros del ALBA-TCP, son ejemplos palpables de cómo ha sido aplicada la Doctrina Monroe con el antidemocrático propósito de propiciar la desestabilización, el derrocamiento de gobiernos legítimos y evitar su relacionamiento y cooperación con otros estados”, precisó.
Asimismo, las naciones integrantes del bloque señalaron que la invocación de dicha política es contraria a los principios cardinales del derecho internacional, como el respeto a la independencia, la integridad territorial y la igualdad soberana de los Estados, la solución pacífica de controversias.
El ALBA-TCP reivindicó, además, la Proclama de América Latina y el Caribe como Zona de Paz, firmada en La Habana el 29 de enero del 2014, durante la II Cumbre de la Comunidad de Estados Latinoamericanos y Caribeños.
(Tomado de Periódico Invasor)

jueves, 27 de septiembre de 2018

Las risas del mundo a la prepotencia del norte

Por Francisco Arias Fernández
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La embajadora estadounidense ante la ONU había preparado el terreno días antes de la llegada tardía y risible de Donald Trump al estrado que centra la atención planetaria esta semana con la presencia de mandatarios y cancilleres de los 193 países que asisten a la sesión 73 de la Asamblea General.
Nikki Haley, al adelantar la agenda del magnate, afirmó que su Presidente estaba ansioso de hablar sobre sus “éxitos de política exterior”  en el último año, pero Trump fue mucho más allá al  autoelogiarse cuando se tomó en serio la afirmación de que “En menos de dos años, mi Gobierno ha conseguido más que casi cualquier otro gobierno en la Historia de Estados Unidos”. La mentira era tan increíble que una explosión de risas en ráfagas, con gestos de burlas y vergüenza no escaparon a las cámaras que paneaban el plenario. Un reportero español escribió: “No es que la Asamblea se riera con Trump. Es que se rio de él”.
Las segundas partes nunca fueron buenas, pero la de Trump ante la Asamblea General está entre las peores. Analistas internacionales coinciden en que el discurso no trajo nada nuevo. La burla no fue solo por el desprecio al multilateralismo y la defensa del nacionalismo extremo que denominó soberanía de EE.UU., sino por las amenazas a Irán y Venezuela; por su decisión de mantener su guerra comercial con China, por tratar de hacer que los demás países de la OTAN (a la que no nombró directamente) gasten más en defensa, de que los otros socios de la ONU pongan más recursos en la organización, y no colaborará con otros Gobiernos en materia de inmigración. Su discurso se resume en una frase: “Rechazamos el globalismo. Adoptamos el patriotismo”. No asomó posibilidad alguna de políticas de cooperación con el resto del mundo.
El gobierno que manipula al mundo con los precios del petróleo e invade en todas direcciones para apoderarse de los recursos energéticos de las naciones en desarrollo, acusó a la Organización de Países Exportadores de Petróleo (OPEP) de robarle ese recurso a EE.UU. y al resto del mundo. Presidentes y altos funcionarios volvieron a estallar en risas irónicas en rechazo al intento de tomadura de pelo global del magnate.
El diario El País de España al reseñar el discurso afirmó: A Donald Trump le gustan los tratos comerciales, cara a cara, como los que hacía en Queens para comprar solares o vender pisos. Así es como está organizando las nuevas relaciones internacionales. Los organismos e instituciones multilaterales le molestan. No le sirven las reglas de juego que protegen a los débiles porque prefiere imponer las reglas que le convienen para cada ocasión”.
Ese periódico madrileño concluye que “De atender al secretario general de la ONU, António Guterres, lo mejor que podría hacer Trump es mantenerse al margen. Los tres temas que más preocupan a los países miembros y a la organización son las migraciones, la igualdad de género y el cambio climático. Trump es un enemigo declarado de los inmigrantes, favorece la desigualdad y el acoso y no cree en el cambio climático. Pero le interesa, eso sí, la gran feria mundial del poder que reúne a más de un centenar de jefes de Estado y de Gobierno durante una semana, un lugar excelente para sus tratos entre negociantes”.
Recuerda la publicación que Trump se presenta ante el mundo después de haber liquidado el programa nuclear iraní, trasladado la Embajada de EE.UU. en Israel a Jerusalén, eliminado los fondos para Palestina, anulado la participación de su país en la Unesco y el Consejo de Derechos Humanos, reducido la contribución a las fuerzas de mantenimiento de la paz y desatado varias guerras comerciales, especialmente con China. Un balance tremendo después de que el pasado curso ya liquidara el acuerdo del clima de París y los tratados comerciales con Europa y el área del Pacífico.
Trump volvió a poner en claro que solo le importa Estados Unidos o quizás -como dicen algunos- las elecciones del próximo 6 de noviembre.
Si algo ha conseguido Trump en menos de dos años más que casi cualquier otro gobierno en la Historia de Estados Unidos o del mundo, es haberle escuchado en la tribuna de la Asamblea General las palabras más impertinentes, acompañadas de tantos improperios y amenazas.