lunes, 19 de febrero de 2018

La crisis del capitalismo y la aparición de Trump (I)


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Este es el primero de tres artículos sobre la presidencia de Donald Trump. El primer artículo abordará el significado de los cambios introducidos por Trump en la política exterior de EEUU. Por un lado, la política económica que abandona la globalización. Por el otro, el manejo de las fuerzas armadas a escala mundial. El segundo artículo analizará la política interna – reforma fiscal asimétrica, represión de las llamadas ‘minorías’ y la política de migración – que le ha dado un nuevo perfil a sectores de las capas medias y la clase obrera. Por último, un artículo sobre las relaciones de EEUU hacia América latina. La llegada del nuevo inquilino en la Casa Blanca coincide con la ‘ola conservadora’ que atraviesa la región latinoamericana.
Trump está cambiando el mundo. Tiene músculo militar y económico. El poderío de las armas que posee el arsenal de EEUU le da ventajas. La riqueza que posee alrededor del mundo le da resultados que todos envidian. Los observadores de las políticas del presidente Trump en el escenario mundial se hacen dos preguntas: ¿Qué hay detrás de Trump? ¿Tiene un objetivo estratégico?
En los últimos 40 años, el ‘establishment’ de EEUU y sus aliados (Europa occidental y Japón) se han movido hacia la construcción de lo que llaman un “Nuevo Orden Global”. Este movimiento lento pero seguro según sus arquitectos en las altas finanzas y en la banca es una respuesta necesaria ante el estancamiento de las tasas de crecimiento económico y la débil acumulación capitalista (inversiones).
El reordenamiento consiste básicamente en la redistribución de las responsabilidades que han caracterizado a las diferentes regiones en el mundo colonial e imperial de los últimos siglos. Es un cambio en la relación entre el centro del sistema capitalista y la periferia. El centro crece en la medida en que se alimenta de la periferia. La crisis del siglo XX determinó que el centro (que siempre cambia) tenía que profundizar la extracción de más riquezas de la periferia. A mediano y largo plazos, la periferia tiene que aumentar su productividad y el centro tiene que extraer una porción más significativa de esa producción.
La ‘globalización’ favorece a los grandes capitales concentrados en corporaciones gigantes. Sus intereses monopolizan la producción, la distribución (transporte y medios de comunicación) y las nuevas tecnologías. En sus planes está contemplado sumar las corporaciones que han surgido en China Popular y pensaban hacer igual con Rusia. El ‘establishment’ tiene sus dudas sobre Pekín: su origen revolucionario muy reciente y su lealtad al Estado chino. Con Rusia la situación es aún menos segura por el nacionalismo (de mercado) de los gobiernos de Putin.
Trump tiene un proyecto que rompe con la estrategia globalizante. Propone un proyecto que mantiene a los capitalistas de EEUU a la cabeza del sistema interestatal (anti-global). El proyecto subordina a sus aliados, la ONU y pone fin a los tratados comerciales. Además, trata como ‘adversarios’ a China y Rusia.
Durante su campaña en 2016, Trump trató a China en forma despectiva. En cambio, se acercaba a Moscú. En cambio el ‘establishment’ veía a China como un amigo potencial y a Rusia como enemigo. El ‘establishment’ siempre ha visto a Trump con sospecha. Por un lado, su estilo desgreñado y arrogante. Por el otro, sus propuestas ‘nacionalistas’ que supuestamente privilegian a los capitalistas que invierten en EEUU. Trump alega que los ‘nacionalistas’ compiten en desventaja contra el sector dominante del ‘establishment’. Por esta misma razón considera que los tratados comerciales son contrarios a los intereses nacionales.
El gobierno de Trump publicó recientemente dos documentos con los lineamientos estratégicos para la Seguridad y para la Defensa del capitalismo norteamericano, respectivamente. La Estrategia para la Seguridad Nacional (ESN) augura problemas con “la re-emergencia de la rivalidad estratégica a largo plazo por quienes clasifica como potencias revisionistas”. La Estrategia para la Defensa Nacional (EDN) señala que “la rivalidad inter-estatal, no el terrorismo, es ahora nuestra preocupación principal en cuanto a la seguridad nacional de EEUU”.
Trump es la otra cara de la misma moneda. Es decir, de la misma oligarquía (establishment) que lucha por no perder su dominio sobre la economía mundial. Representa una facción del capital norteamericano que rechaza la idea de ser parte de un mundo globalizado. Quiere mantenerse como ‘primero entre pares’ (“America First”). Quiere regresar a un pasado idílico para garantizar la grandeza de EEUU (“Let’s Make America Great Again”).

viernes, 16 de febrero de 2018

Crece la amenaza de intervención en Venezuela

La canciller de Perú, Cayetana Aljovín, en el centro, se dirige a la prensa el martes 13 de febrero de 2018 junto a los ministros de Exteriores del Grupo de Lima. Foto: Reuters.











La antidemocrática exclusión de Venezuela de la Cumbre de las Américas, acordada el 13 de febrero en Lima por gobiernos estrechamente aliados a Estados Unidos está encaminada a reforzar el cerco, el aislamiento y la gestación del derrocamiento por la fuerza del gobierno del presidente Nicolás Maduro. Es sabido que Washington y las derechas se emplean a fondo en el derrocamiento por la fuerza de la Revolución Bolivariana. Pero ya los voceros del imperio lo declaran descaradamente, como lo hizo en su discurso de la Universidad de Texas el secretario de Estado y ex CEO de Exxon, Rex Tillerson, o días después el senador de origen cubano, Marco Rubio, a quien Trump le ha entregado la operación de la política hacia Cuba y Venezuela.
El Grupo de Lima proclamó que no reconoce las elecciones presidenciales convocadas para el 22 de abril por la autoridad electoral venezolana y reiteró su no reconocimiento a la Asamblea Nacional Constituyente. A la vez, invocó como justificación de sus actitudes un sesgado informe de la Comisión Interamericana de Derechos Humanos, que, en violación de las normas que la rigen, no toma en cuenta la opinión del gobierno venezolano, así como la decisión de conducir un informe preliminar sobre Venezuela de la fiscal de la Corte Penal Internacional. Esta corte es un instrumento colonial en la que nunca se han juzgado ni una sola de las flagrantes y masivas violaciones a los derechos humanos de Estados Unidos ni tampoco de los inigualables crímenes de lesa humanidad que comete en las constantes guerras de agresión en que se embarca. Otros aspectos importantes de la declaración se refieren a la situación humanitaria y al flujo de migrantes de Venezuela hacia otros países.
Es difícil encontrar un pronunciamiento más mendaz, injerencista, servil al imperialismo y cargado de desprecio por la voluntad del pueblo venezolano y los principios del derecho internacional que esta declaración sobre Venezuela del mencionado grupo. Contribuye a dar la justificación para una intervención militar o un golpe de Estado sangriento en la patria de Bolívar al repetir las mismas acusaciones de Washington y de las grandes corporaciones mediáticas.
Esto es más grave después del anuncio de la nueva estrategia de seguridad nacional de Estados Unidos que considera a Rusia y China como amenazas más importantes que el terrorismo, toda vez que ambos países son estrechos aliados de Venezuela. Igualmente, después de los brulotes contra ambas potencias lanzados en cada escala de su gira por el secretario de Estado Rex Tillerson. A la vista de la reunión en Lima resulta claro cuál fue probablemente el tema más importante de los tratados por el secretario de Estado en los países que visitó, justamente los más activos contra Venezuela en el Grupo de Lima.
Si a esto unimos la creciente presencia de militares de Estados Unidos en la región, la reciente visita del almirante Kurt Tidd a Colombia y los desplazamientos de tropas de Colombia y Brasil a la frontera con Venezuela mientras se busca la exacerbación del tema de la migración venezolana, parece estarse creando la tormenta perfecta para una intervención armada en Venezuela con el más mínimo pretexto. Falta la provocación, un falso positivo podría ser, que dé pie para un eventual ataque desde Colombia o alguna acción violenta dentro de Venezuela que justifique una intervención de uno o más ejércitos latinoamericanos, lo que crearía el escenario para la intervención de algún modo de fuerzas del Comando Sur estadunidense.
A tenor de estos elementos de juicio es más fácil comprender la urgencia de Estados Unidos y la oligarquía colombiana por reventar la mesa de diálogo en República Dominicana entre la oposición y el gobierno venezolano. Si se hubiera firmado el acuerdo, ya listo y aprobado por las partes, se habría desactivado, al menos por un buen tiempo, el tinglado intervencionista contra Venezuela.
Como si esto fuera poco, Luis Almagro, el impresentable secretario general de la OEA, cuestionó la legitimidad de las elecciones en Cuba y sugirió tácitamente que La Habana no debe acudir a la Cumbre de las Américas, pues no debe invitarse a “dictaduras”. Cuba siempre necesita solidaridad. Cómo no. Pero, sobre todo, la reclama Venezuela de los verdaderos demócratas, progresistas y revolucionarios. En Venezuela se libra una lucha decisiva por la democracia y la autodeterminación de los pueblos. Es la república española de hoy, pero debemos impedir que corra el destino de aquella.
(Tomado de La Jornada)

jueves, 15 de febrero de 2018

Derecha y mafia anticubana de Miami financian acciones subversivas contra Cuba en Cumbre de las Américas


M. H. Lagarde/Isla Mía
Sectores de la ultraderecha y la mafia anticubana de Miami esperan utilizar el escenario de la próxima Cumbre de las Américas, que tendrá lugar en Perú en abril, para intentar desacreditar la imagen de Venezuela y Cuba durante ese evento.
De acuerdo con el financiamiento y entrenamiento que recibe por su condición de agente de la CIA, la contrarrevolucionaria, Rosa María Payá, debe jugar un papel protagónico en el nuevo show anticubano que debe tener lugar a la par de  la Cumbre en Perú.

La maniobra anticubana, además de profundizar en  interrumpir el proceso de normalización de relaciones entre la isla y EEUU, busca, -con la complicidad del Secretario General de la OEA, Luis Almagro-, desacreditar y boicotear el proceso eleccionario que tendrá lugar en la Isla en el mismo mes de abril.
Como se sabe, Payá es una marioneta del senador Marco Rubio quien recientemente incitó a apoyar un golpe militar en Venezuela.
Además del show de Rosa María Payá la Derecha fascista de Miami, a través de varias ONG, agencias y el Centro de subversión política People in need, han financiado la presencia en la Cumbre de otros contrarrevolucionarios cubanos entre los que se encuentra la realizadora cubana Yaima Pardo, quien realizaría  campaña asociada a la comunidad LGBTI en Cuba. Un audiovisual realizado por ella sobre esa temática fue financiado por esa ONG Checa.
Los enemigos de Cuba, convencidos del fracaso de la  llamada  “oposición cubana” compuesta por falsos huelguistas, delincuentes, mitómanos y declarados vividores del contribuyente norteamericano – que se daría cita en Lima- ahora le echan mano a noveles mercenarios entre quienes se encuentra Raudiel Francisco Peña Barrios, profesor adjunto de la Universidad de La Habana, quien colabora con publicaciones que defienden la restauración del capitalismo en Cuba, como Cuba Posible, que financia el magnate financiero George Soros.
Varios representantes de esta fauna, como es el caso de Rosa María Payá, fueron llevados, junto con el asesino del Che, por la mafia anticubana de Miami a la cumbre anterior que tuvo lugar en Panamá para realizar acciones subversivas contra Cuba.
Como en Panamá, la verdadera sociedad civil cubana que viaje a la Cumbre de las Américas en Perú, sabrá darle a estas provocaciones la respuesta adecuada.

Visita de Tillerson, retorno al garrote y la zanahoria del Siglo XIX


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El Secretario de Estado de los Estados Unidos, Rex Tillerson, concluyó una gira por algunos países de América Latina y el Caribe como parte de la política de la Administración de ocuparse, en lo posible, de darle un espaldarazo a aquellas naciones del área que bailan al compás de la música imperial y darles “atención” por el papel que juegan esos territorios en el ámbito comercial, de seguridad, y política exterior.
No es de extrañar que Tillerson, antes de salir al periplo, en una conferencia realizada en la universidad de Austin, Texas, tuviera manifestaciones prepotentes, injerencistas e imperialistas contra Cuba y Venezuela que marcaron su posterior guión.
Allí el señor Tillerson, calificó de “actitud imperialista” a China y Rusia y les advirtió sobre la “dependencia excesiva” de las naciones del área a estas dos potencias.
Seguidamente agregó que “… la región no necesita nuevas potencias imperialistas…” lo que en buen español significa: ¡Esta zona es mía!
Vale recordar que el presidente Trump, quien tildó grosera e insultante a los ciudadanos salvadoreños y haitianos diciendo que son unos ¡SHIT HOLE! (“letrinas” en español), es el mandatario que está llevando a cabo un nuevo capítulo de política imperial.
Parece que el señor Tillerson y todos los que trazan el derrotero político en Estados Unidos, han olvidado que la pobreza, las desigualdades, la explotación de sus recursos y la manipulación de las políticas locales, han sido por la dependencia que han tenido estos países de los Estados Unidos. Eso ha hecho que se empiece a mirar hacia otros lados; en esa dirección están Rusia y China.
Esto es lo que preocupa a la administración Trump, pues como han declarado en reiteradas ocasiones, considera a América Latina como su “patio trasero”, o sea, que le pertenece.
El primer país que pisó el Secretario de Estado fue México, a cuya población emigrante le han injuriado llamándolos “delincuentes y drogadictos” y en cuya frontera común pretende construir un muro de contención para estos ciudadanos.
Además han amenazado con salir del Tratado de Libre Comercio de América del Norte, con los prejuicios económicos que esto le traería a México.
No obstante, la indigna subordinación y aprobación del Presidente Peña Nieto, permitió a Tillerson proseguir con el guión preestablecido de alinearlo en su cruzada contra Venezuela ordenándole mayores presiones al gobierno de Maduro.
Su segunda escala fue Argentina, país que junto a Colombia y Perú, son los más críticos de la Revolución Bolivariana y forman parte del triste célebre “Grupo de Lima”, engendro apoyado por Estados Unidos en su accionar contra los países y gobiernos progresistas, en particular Venezuela.
Como era de esperar, el acólito presidente Mauricio Macri, vitoreó la visita del canciller norteño e inclinó la cabeza ante su mano, apoyando los planes de sanciones a los hidrocarburos venezolanos que gesta Estados Unidos.
Seguidamente llegó a Perú, territorio que está sirviendo también de terreno fértil para la promoción de planes subversivos, ordenados por sus amos, con financiamiento externo.
Organizaciones como la Agencia Internacional para el desarrollo (USAID), el Instituto Republicano (IRI), el Centro para la Apertura al Desarrollo (CADAL), la Fundación Nacional para la Democracia (NED) y el Instituto Político de Perú (IPL) entre otras, financian, o son financiados, para estos planes lo que les permite proseguir con sus propósitos subversivos y desestabilizadores.
No podía faltar una visita a Colombia, país que también ocupa un lugar privilegiado en la cruzada que se lleva a cabo contra Venezuela, y donde existe caldo de cultivo para los planes norteamericanos contra países del área. Trump considera al gobierno de Juan Manuel Santos “uno de sus mejores socios estratégicos y aliados en la región” lo cual le facilita presionarlo a su antojo en contra de Venezuela y otros regímenes progresistas.
Debemos recordar que la frontera común con Venezuela, es una vía atractiva para cualquier maniobra desestabilizadora contra el gobierno de Maduro, además, en el país existe un número de bases y efectivos norteamericanos emplazados allí, con el pretexto del combate a las drogas.
A esta preocupación se une las recientes amenazas del mandatario norteamericano cuando señaló que incluso no descartaba una ataque militar a Venezuela para derrocar el gobierno y la reciente visita del Jefe del Comando Sur Kart Tidd a Colombia, sin una justificación muy clara.
Con la intención de “pigmentar” su gira, Tillerson seleccionó a Jamaica como su destino final. La isla caribeña, gobernada por la derecha, fue de los pocos que votó por abstención en la ONU a la propuesta de Estados Unidos de reconocer a Jerusalén como la capital de Israel y no está dispuesta a poner en peligro ser importante receptores del turismo norteño, base fundamental de su economía.
El Secretario Rex Tillerson, al hacer referencia a la famosa Doctrina Monroe, que fue en el Siglo XIX una de las políticas de dominación implementadas por el imperialismo contra los pueblos Latinoamericanos, quiere hacer valedera la frase de “América para los Americanos”. Esto demuestra que, a pesar del tiempo transcurrido, el interés norteamericano siempre fue mantener el control de su “patio trasero”.
Es importante recordarle a la Administración Trump que no estamos en el Siglo XIX.

martes, 13 de febrero de 2018

God, please, bless America!


Estados Unidos vive políticamente un caos interno que no parece tener fin. La Administración Trump, cuestionada desde su génesis por supuestos nexos con el Kremlin, nada contra la corriente como salmón pequeño y despavorido. Esta república federal constitucional se ha convertido en una nación libertaria, en la que continúan apareciendo nuevas revelaciones en contra del Mandatario neoyorkino. Al parecer aliados del Congreso y Senado aparentan jugar el rol de darle la espalda en tal crucial etapa al mandamás buscando un beneficio propio. La Apocalipsis final es inminente.
Las pesquisas realizadas por el FBI demuestran por el momento que un “RussiaGate” es latente dentro del Ejecutivo. Senadores de la talla de Chris Van Hollen (D-MD) y Marco Rubio (R-FL) avalan la continuidad de las investigaciones. Su interés mediato, corroborar con hechos y evidencias sólidas de una injerencia rusa mediante un “draft law case” presentado al Congreso como punta de lanza para aniquilar al Mister US President # 45. Precisamente el US President # 45, es acusado por ambos políticos de obtener beneficios electorales en 2016 por mediación de régimen postsoviético.
Según un artículo del colega Alex Daugherty, ambos se encuentran esperando a que la Comisión Selecta del Senado sobre Inteligencia emita recomendaciones de seguridad específicas sobre elecciones antes de apoyar formalmente un proyecto de ley relacionado con la interferencia rusa en las elecciones.
Pero, ¿qué puede haber detrás de este entramado político? ¿Cuáles podrían ser los trasfondos de estas justas y, hasta cierto punto, enfocadas acciones del Senado norteamericano? Sin duda, se reviven las etapas de Cold War y alguien desea ser el afortunado vaquero-actor que un día obtuvo la Presidencia de EE.UU. Para los entendidos de la materia, Marco Rubio se abalanza como principal contendiente hacia la presidencia, pero para esto necesita desgastar a su principal contrincante, Donald Trump.
Rubio, ha mostrado no importarle cambiar de bando, incluso ser leal al “fuego amigo”. Sus intenciones de atacar al Kremlin, mediante el Congreso, implican ganarse espacios en una contienda abierta y agresiva, en la cual expertos vaticinan la posibilidad de una conversación del senador floridano al mejor estilo “kafkiano” llegando en 2020 al Partido Demócrata. Ello implicaría repetir de forma exitosa el ciclo de Reagan, copiando su fórmula.
Trump, quien entendió poco de ajedrez en su vida, sería vencido por un Jaque Mate congresional en menos de 5 jugadas. Hoy, camina precipitado por un tablero, sin caballos y alfiles que lo defiendan. Los peones reales que lo acompañan traicionarán su bando. En el caso de Marco Rubio dejará de ser un peón rey, aspirando a coronarse y ya ha rehusado a continuar las órdenes de quien impere, logrará consumar su sueño, al menos volverá a postularse como candidato a la presidencia con mayores posibilidades de triunfo. En el 2020 si logra sacar del juego a Trump, si no, su corta edad le ayuda a esperar hasta el 2024.
Cuando llegue el momento viviremos una etapa de crisis en EE.UU. Las minorías sociales serán sometidas al maltrato de una clase poderosa que se fraguará con lo más bajo del sentimiento nacionalista americano. Se perseguirán artistas, intelectuales, negros, descendientes de judíos y mujeres. Revivirá el “mccarthismo” y se intensificará la xenofobia, la lucha contra el mundo árabe y occidente. Todo ello será dirigido desde la Casa Blanca si triunfase como presidente un individuo como este de origen confuso. En estas fechas solo podré pedir a mi señor “God, please, bless America”!