jueves, 4 de enero de 2018

Internet, ¿igual para ricos y pobres?

En un escenario donde el acceso a las tecnologías de la información y las telecomunicaciones está ya limitado por el desarrollo del país, la capacidad de pago de las personas y la alfabetización para el uso de las mismas, la aprobación –el pasado 14 de diciembre por la Comisión Federal de Comunicaciones de EE.UU.– de la retirada de las medidas establecidas en el 2015 que favorecían la neutralidad en la red, abre nuevas brechas entre ricos y pobres.
Aunque desde los años 60 ya el Departamento de Defensa del gobierno de Estados Unidos (EE.UU.) poseía un esquema lógico que permitía entrelazar ordenadores distribuidos entre distintas universidades y centros de investigación del país –creando así el embrión de esa gran red de interconexión que hoy conocemos como internet–, no fue hasta 1993 que la World Wide Web se abrió al dominio público.
A partir de ese entonces y con la creación de Mosaic, la primera versión de un navegador o browser, y otras herramientas gráficas simples para el uso de la red, el número de hosts o equipos de cómputo conectados a internet comenzaría a crecer aceleradamente, tanto así que hoy resulta un espacio ineludible para acceder a medios informativos, redes sociales, descargar archivos y videos, e incluso, como fuente de trabajo.
Sin embargo, la posibilidad de utilizar esta tecnología y sus contenidos pudiera empezar a cambiar, en dependencia de cuánto el usuario tenga en el bolsillo o en su tarjeta de crédito, para pagarles a los proveedores de servicios de internet.
Una realidad que empezó a tejerse desde julio del 2017 con la propuesta de la nueva ley, pero que se convirtió en noticia cuando el pasado 14 de diciembre la Comisión Federal de Comunicaciones (FCC, por sus siglas en inglés) de EE. UU.
aprobó por tres votos contra dos la retirada de las medidas establecidas en el 2015 con la administración de Barack Obama, que impedían a las compañías bloquear el acceso a páginas web, lentificar la conexión o acelerarla, cobrando distinto en función de ello.
Ahora, esa idea de equidad, de neutralidad en la red se ha venido abajo.
Según reseñó el periódico El País, el cambio –presentado como «una victoria de la libertad»– ha llegado de la mano de los grandes proveedores, ya que gigantes de las telecomunicaciones como Comcast, AT&T o Verizon se han aliado con el gobierno de Trump para romper el dique legal que evitaba, precisamente, que esas empresas impusieran sus dictados en el tráfico y los contenidos de la red.
En tal sentido, las consecuencias del cambio pueden ser más profundas de lo que se aprecia a simple vista, pues en un escenario de no neutralidad los usuarios se ven obligados a pagar cargos adicionales o comprar paquetes de servicios a las compañías telefónicas para poder navegar por algunos sitios web.
VOCES EN CONTRA
«La retirada de la neutralidad supondrá restaurar la libertad, volver a un internet mejor y más barato. Seguirá
habiendo protección para el consumidor y su acceso no se verá limitado. Pero no es nuestro trabajo decidir quién gana y quién pierde en la economía de internet. El gobierno dejará de regular sobre cómo los proveedores deben manejarse, y estos tendrán incentivos para afrontar la próxima generación de redes y servicios», comentó públicamente Ajit Pai, presidente de la FCC, al conocerse la noticia.
Aunque la reciente medida tienes sus defensores, no son pocos los criterios que alegan que la decisión supone una amenaza para internet, para la libre competencia y la innovación.
Una misiva que se publicó bajo el nombre Los pioneros a favor de la neutralidad, y que firmaron 21 personas
–entre ellas Vinton Cerf, considerado el padre de internet; Steve Wozniak, cofundador de Apple; Tim Berners-Lee, creador de la www, y Mitchell Baker, presidenta de la Fundación Mozilla–, salió a la palestra pública para defender lo que consideran una gran pérdida de libertad para la sociedad.
«La neutralidad de la red es clave para prevenir que los proveedores de acceso bloqueen el contenido, las webs o aplicaciones, que puedan hacer más lentos o más rápidos los servicios o que los clasifiquen por categorías para cobrar por ir por los carriles más rápidos. Esta ley elimina la supervisión de prácticas discriminatorias», explican en la carta.
Hay que mencionar que a mediados de noviembre, cuando se conoció el borrador de la FCC para proponer los cambios sobre la neutralidad en la red, cientos de compañías tecnológicas de EE. UU. hicieron pública su inconformidad.
En esa ocasión, Facebook dijo que estaban «decepcionados de que la propuesta de la FCC fallara en mantener las fuertes protecciones a la neutralidad de internet que aseguran que permanezca abierta para todos», reseñó BBC Mundo.
En tanto, un grupo conformado por cerca de mil negocios en EE. UU., escribió, en una carta abierta a la comisión, que dependían de una internet abierta para que las grandes compañías de cable no pudieran discriminar a pequeñas empresas, como ellos.
Incluso, en la propia FCC se escucharon voces divergentes al aprobarse la regulación el pasado 14 de diciembre. La comisaria demócrata Jessica Rosenworcel comentó que «la medida sitúa a la Comisión en el lado equivocado de la historia, la ley e internet».
LA «NO NEUTRALIDAD»… EXPERIENCIAS EN OTROS PAÍSES
Un ejemplo de lo que sucede cuando se navega en una red menos igualitaria, es el caso de Portugal. Como miembro de la Unión Europea, este país está regido por leyes que prohíben a las empresas disminuir la conexión o bloquear el acceso a determinados servicios, sin embargo, lo que no está regulado es ofrecer contratos en los cuales ciertas aplicaciones o páginas web no consumen datos del paquete general.
Esto se traduce en que el usuario puede navegar por los contenidos de un operador de internet con un paquete de libre acceso, pero si quiere acceder a otros servicios fuera del rango de este operador, tendrían que pagar por ello.
En el caso de Guatemala, por otra parte, las compañías ofrecen paquetes prepago con acceso no ya a un conjunto de servicios similares, sino a una sola aplicación, explicó a BBC Mundo, Renata Ávila, asesora de la organización World Wide Web Foundation en temas de derechos digitales.
Entonces lo que los usuarios hacen es tener una tarjeta SIM con WhatsApp gratuito ilimitado, otra con Facebook y otra con ciertos megas de navegación diarios. Luego van cambiando las tarjetas según sus necesidades o directamente usan teléfonos que tienen entradas para más de una, relató.
Según Ávila, el más desfavorecido por esta hiperfragmentación del acceso a internet es aquel que tiene poco dinero para conectarse, «que es justamente el usuario al que hay que empoderar, ayudar que amplíe su horizonte, que postule a trabajos online. Son usuarios que darán prioridad a lo más barato e indispensable, que es el internet de consumo y pasivo, pero perderán la posibilidad de acceder al internet de la creación e innovación».
Si bien hasta ahora los grandes proveedores de internet en Estados Unidos no han hablado de sus planes futuros en el contexto de no neutralidad, lo cierto es que la nueva medida les abre el camino para condicionar el acceso que tienen los usuarios a la información.
Una de las posibles ramificaciones sería que las compañías telefónicas ganen aún más poder, pudiendo limitar el acceso a ciertos contenidos. Pero el nuevo esquema afectaría, además de a los usuarios, a las pequeñas o nuevas empresas que surgen en el escenario web.
Para estas últimas ya resulta difícil competir con consorcios reconocidos como Google, Amazon, Netflix o Facebook, pero si ahora le sumamos que tienen que pagar a las operadoras tarifas especiales por un acceso preferencial a internet, lo que probablemente suceda es que sus contenidos lleguen con peor calidad y a un menor número de usuarios, pues un gran porciento no podrá asumir los nuevos costes.
Aun cuando la reciente regulación se limita al territorio de Estados Unidos, lo preocupante radica en que la mayor parte de los servicios que hoy circulan en la red están desarrollados por compañías de ese país anglosajón. De ahí que no son pocos los especialistas y directores ejecutivos (CEO) de empresas de telecomunicaciones que alegan que el llamado internet de dos velocidades, o el internet para ricos y pobres –diferenciadamente– está más cerca de lo que imaginamos.
Quizá muchos de ellos no han visto que esta medida solo incrementa esa brecha digital, pues las tecnologías de la información y las comunicaciones tienen desde hace rato desiguales niveles de acceso, marcados por el desarrollo de cada país, los niveles de ingresos de los individuos, que establecen prioridades de acuerdo con esto, y hasta la alfabetización para hacer un uso óptimo de estas herramientas.

Trump arma nuevos rollos desde Twitter apenas inicia el 2018


 Trump lanzó su rápida explosión de nuevas declaraciones sobre política exterior y con ello dejó claro que el segundo año de su presidencia no será menos agitado que el primero. Foto: AP
Trump lanzó su rápida explosión de nuevas declaraciones sobre política exterior y con ello dejó claro que el segundo año de su presidencia no será menos agitado que el primero. Foto: AP
Si algunas personas pensaban que el presidente Donald Trump podría suavizarse en este 2018 y que se abstendría de provocar a los líderes mundiales a través de Twitter, es un buen momento para reconsiderarlo.
Trump empezó el año de una forma excepcionalmente agresiva, incitando a nuevas peleas en Twitter con una velocidad tan rápida que a sus aliados, a sus socios internacionales y al público les está costando mantenerse al tanto. Si el presidente estadounidense fue impetuoso en el escenario mundial en su primer año, en los primeros días del segundo parece ser que solamente estaba calentando los motores.

¿Sobre Pakistán?
 Son unos mentirosos y estafadores que habilitan a los terroristas, tuiteó Trump unas horas después de que el mundo celebrara el comienzo de un nuevo año.

¿Los palestinos?
 No recibirán más ayuda estadounidense hasta que se organicen y accedan a sostener negociaciones de paz con Israel.

En cuanto a Irán
, está “fallando en todos los niveles”, tuiteó Trump, y declaró un total apoyo estadounidense a los manifestantes que se opongan al gobierno.

Y en lo que respecta a Corea del Norte
, el líder norcoreano Kim Jong Un podría tener un “botón nuclear” simbólico en su escritorio, pero el de Trump es un botón “mucho más grande”, afirmó el presidente, con lo que envió a la ligera una amenaza para lanzar el primer ataque nuclear en el mundo en más de 70 años.
Para los partidarios de Trump, e inclusive para sus críticos, podría parecer algo normal en el presidente. Después de todo, en su año inaugural el mandatario fue más allá de los límites presidenciales con declaraciones provocadoras que con frecuencia no se cumplieron.
Sin embargo, para los países extranjeros que tratan ansiosamente de interpretar al presidente, declaraciones como las anteriormente mencionadas pueden tener consecuencias reales. Pakistán está furioso por los comentarios de Trump, y convocó al embajador estadounidense en Islamabad a que explicara el menosprecio a un socio clave de Estados Unidos en materia de seguridad. Por su parte, a los expertos en Corea del Norte les preocupa que los dardos que Trump le lanza a Pyongyang puedan desatar una guerra entre los dos países.
“Creo que debería detenerse. Es peligroso. Son bravatas peligrosas”, dijo el ex vicepresidente Joe Biden a The Associated Press el martes. Durante una visita al Capitolio, Biden dijo también que Trump necesita entender que no se trata de un juego y que “las palabras importan” cuando las dice un mandatario.
La Casa Blanca restó importancia al furor ocasionado por los comentarios del presidente.
La portavoz Sarah Sanders insistió en que Trump no estaba “provocando” a Kim Jong Un, sino que simplemente estaba “defendiendo a la gente de este país”. Lo que sí sería peligroso, de acuerdo con Sanders, es que Trump se quedara callado.
“Este es un presidente que no va a acobardarse ni a ser débil”, indicó la vocera.
Trump lanzó su rápida explosión de nuevas declaraciones sobre política exterior y con ello dejó claro que el segundo año de su presidencia no será menos agitado que el primero. CUBADEBATE

jueves, 28 de diciembre de 2017

Estados Unidos a un paso de cerrar su embajada en Cuba

Declaraciones de Donald Trump, presidente de Estados Unidos de América, dan un vuelco a la relaciones con Cuba. 17 de junio de 2017. ACN CARICATURA/Osvaldo GUTIÉRREZ GÓMEZ/sdl
El más reciente anuncio del Servicio de Ciudadanía e Inmigración (USCIS), de Estados Unidos, dado a conocer el 22.12.17, de que “suspenderá temporalmente, pero de inmediato, las operaciones en su oficina de La Habana, Cuba, ante la reducción del personal de su embajada”, era de esperar, pues desde que el gobierno de Donald Trump inició la operación mediática de los falsos ataques acústicos y las inventadas enfermedades que sufrieron sus diplomáticos, se vislumbraba que el final apunta al cierre total de su embajada.
Desde que comenzaron a publicar reiteradamente la historieta, eran evidentes que sus mentiras tenían como finalidad afectar el turismo internacional, crear conflictos internos en la isla ante el recrudecimiento de la guerra económica y posteriormente romper las frágiles relaciones establecidas por Obama, esas que formaron parte de un acápite del diseño de su política para destruir el socialismo desde adentro, expresado notoriamente en todos sus discursos, a partir del 17.12.14.
El actual paso de trasladar las actividades consulares hacia la embajada de Estados Unidos en México, es una prueba de que pretenden desmantelar las funciones de ellos en la Habana, para llegar a la conclusión de que es más lógico cerrarla totalmente para no malgastar dinero.
La decisión tomada apunta al interés de provocar tensiones internas en la isla, a partir de la angustia de los que han decidido emigrar para reunirse con sus familiares e incitar las salidas ilegales, al estilo de las acontecidas en 1994, conocidas como el “maleconazo”, en momentos en que Cuba lleva a cabo un proceso de cambio generacional en su gobierno.
Nuevamente errores de cálculo de los estrategas yanquis que al parecer no sacan lecciones de la historia.
Los cubanos pueden resistir 58 años de guerra económica, acciones terroristas, redes de la CIA para el espionaje, planes para asesinar a sus líderes, guerra biológica para introducir plagas y enfermedades, fabricación de una contrarrevolución asalariada sin filosofía propia ni convicciones políticas, estimulación a la emigración ilegal, unido a su permanente estrategia de subversión ideológica, porque construyeron una Revolución verdadera, no impuesta por los tanques soviéticos.
Para las nuevas generaciones de cubanos la mejor lección que reciben es precisamente el regreso de Estados Unidos a su vieja política de agresiones, solo así conocerán quien es el imperialismo yanqui y no el espejismo que dejó en 8 años el presidente Obama con un diseño inteligente, sutil y engañoso que nubló la mente de aquellos que se creyeron que con los yanquis se puede jugar limpio.
Quienes repasan la historia de Cuba de los últimos 120 años, se percatan de las trampas y traiciones de la política estadounidense, no solo con la mayor de las Antillas, sino con toda la América Latina, a la que han invadido, robado parte de sus tierras, impuesto bases militares, ejecutado golpes de Estado, asesinatos de gobernantes que no se arrodillan, y guerras económicas para ahogarlos, obligándolos a aceptar las condiciones que imponen, sin respetar soberanía ni derechos humanos.
Las cubanas y cubanos están preparados para las contingencias, porque todos han vivido y nacido bajo las acciones de los yanquis; su estoica resistencia y unidad nacional les permite salir victoriosos, algo que no perdonan los señores imperialistas que no comprenden como lo hacen sin sublevarse contra la Revolución, anhelado sueño yanqui de verla caer como el Muro de Berlín.
Los yanquis no entienden que la única receta que utilizan los cubanos es la unión de todos, a pesar de diferencias de criterios, religión y otras que no son antagónicas y que les ha permitido vencer las dificultades impuestas, porque como nos legó José Martí, apóstol de la independencia:
“Vencer, en el arte difícil de unirse, es el secretó único del bienestar de los pueblos y la garantía única de su libertad”
.

Puerto Rico podría perder el 8% de su población infantil, advierte informe

Hasta el 71% de los niños en Puerto Rico vivirían bajo pobreza a un año del huracán María.Hasta el 71% de los niños en Puerto Rico vivirían bajo pobreza a un año del huracán María.
Puerto Rico podría perder el 8% de su población infantil, lo que equivale a unos 55,770 niños, según proyecciones del Instituto del Desarrollo de la Juventud.
Además, el aumento en la inseguridad económica familiar puede abonar a la pobreza infantil en la isla, escenario que las proyecciones anticipan que subirá la miseria en la niñez de 56% hasta un 71% o 100,000 menores que enfrentarían condiciones de vida bajo el nivel federal de pobreza.
Este es el cuadro, que, según un análisis del Instituto, le espera a la niñez puertorriqueña debido a la devastación que dejó el huracán María y a las nuevas condiciones del país: mayores dificultades económicas, mayor emigración y un aumento en las condiciones de salud mental entre esta población tan vulnerable.
Se trata del estudio “El Impacto del huracán María en la niñez de Puerto Rico”, un análisis de la situación del país que contiene, además, recomendaciones y que acaba de divulgar esta organización sin fines de lucro que aboga por políticas públicas a favor del desarrollo de la niñez y juventud en la isla.
“La realidad es que hay mucha pobreza en Puerto Rico y se va a poner bien grave, sobre todo para los niños”, dijo Amanda Rivera Flores, directora del Instituto.
Basado en estudios previos sobre el impacto de otros desastres naturales, además de datos censales, el informe del Instituto, que está disponible en su página juventudpr.org, anticipa que la situación de pobreza en la niñez podría tener un efecto negativo en el desarrollo económico del país.
Rivera Flores, quien dirige el Instituto desde febrero de este año, resaltó que, antes del paso del huracán María, ya el panorama de la niñez en la isla era precario, con más del 50% de los niños en condiciones paupérrimas.
El Instituto identifica a los municipios del sureste y la región central montañosa como los más afectados, puesto que, además de que absorbieron el impacto más fuerte del huracán, ya padecían de condiciones de extrema pobreza y familias con padres desempleados o fuera del campo laboral.
“El impacto en la salud mental es bien fuerte en los niños, ya sea por pérdidas en sus viviendas, por la incertidumbre que esto les provoca, además de estrés post traumático”, dijo Rivera Flores.
La migración que ya se sentía incluso desde antes del huracán María, especialmente en personas entre los 18 años y los 40 y tantos, afecta adversamente la economía del país, con una fuerza laboral cada vez menor y una población más envejecida, revela el informe.
Entre las recomendaciones contenidas en el informe, se encuentra invertir en proyectos que mejoren la seguridad económica de familias con niños, así como en servicios de salud mental y apoyos para los jóvenes y extender el Crédito Contributivo por Dependientes Menores a familias con menos de tres hijos.
También, en sus recomendaciones, que el Instituto dirige al sector filantrópico, el gobierno local y federal y a la Junta de Supervisión Fiscal, se incluye crear un Fondo de Desarrollo Laboral para la Reconstrucción, restituir y optimizar el Crédito por Trabajo, asignar trabajadores sociales y psicólogos a cada escuela y crear un grupo de trabajo para atender la crisis de migración de familias con niños.
“Las oportunidades de empleo subsidiado y talleres de recapacitación son algunas de las recomendaciones, tomando en cuenta (los esfuerzos de) la reconstrucción de Puerto Rico, lo que ayudaría tanto a la seguridad de empleo como a la seguridad económica”, dijo Caridad Arroyo, líder de estadísticas del Instituto.
Tanto Arroyo como Rivera Flores coincidieron, además, que los efectos que trajo el huracán María han provocado que temas como la vulnerabilidad de la niñez hayan salido a relucir y captado la atención a nivel internacional.
“Es ver cómo usarlo como una oportunidad” para mejorar sus condiciones, dijo Rivera Flores. (Con información de El Nuevo Día)

martes, 26 de diciembre de 2017

Trump, ¿con el mundo en sus manos?


Por Noel Manzanares Blanco
Los finales de cada año traen consigo que, como regla, se examine qué aconteció en los últimos doce meses respecto a determinado tema, sea de cualidad económica, social, cultural, militar, política… y/o de todo ello visto en sistema. Con este presupuesto, me acerco a la proyección internacional de quien ocupa la primera oficina gringa, con base a sus palabras expresadas al adelantar parte de su política exterior, en Marzo de 2016:
“Nos han faltado el respeto, hemos sido burlados y estafados durante muchos años por gente más inteligente, más astuta, más dura”. “Estados Unidos primero significa, antes que nada, ya no ser estafados. Vamos a ser amistosos con todo el mundo, pero no vamos a dejar que nadie se aproveche de nosotros”. “No podemos permitirnos perder grandes cantidades de dinero, miles de millones de dólares en todo esto” (1).
A esta altura, revalido lo que aprecié hacia el tercer mes de este año (2): la tendencia de la política exterior de Donald John ante el mundo en general quedó evidenciada marcadamente con su discurso revestido de tinte ultra nacionalista, a finales de Febrero de 2017. Dijo en la ocasión: “No soy el presidente del orbe, sino de Estados Unidos”. “El futuro es nuestro. Estados Unidos será mayor, más grande y fuerte que nunca”. O sea, la prioridad es el incremento del poder militar para conseguir la paz “a través de la fuerza” (3).
Poco debe extrañar, pues, que el “odiador en jefe” (4) manifestara en su intervención ante Naciones Unidas en Septiembre pasado: “En asuntos exteriores, estamos renovando este principio fundacional de soberanía. El primer deber de nuestro gobierno es para con su pueblo, nuestros ciudadanos, para servir a sus necesidades, garantizar su seguridad, preservar sus derechos y defender sus valores./ Como Presidente de los Estados Unidos, siempre pondré a Estados Unidos en primer lugar […]” (5).
En consecuencia, disminuye la posibilidad de que asombre el título “Trump: ‘EE.UU. ha entrado en una nueva era de rivalidad’” que circula en las últimas horas en varios medios de prensa (6 y 7) donde consta que este Mr. presentó la nueva Estrategia de Seguridad Nacional yanqui en la que especifica las amenazas a las que ese país se siente hoy enfrentado.
“Hemos entrado en una nueva era de rivalidad, en la que potencias rivales como Rusia y China tratan de desafiar la influencia y los valores de EE.UU.”, dijo, aunque contradictoriamente acotó que “tratará de construir buenas relaciones de cooperación con todos los países”. También apuntó: “[El] problema norcoreano debió ser resuelto hace mucho tiempo” —antes de que él llegara al poder. “Entonces este problema se podría haber solucionado de manera más fácil”; “no tenemos otra opción [que solucionarlo]”.
En la versión de la agencia EFE sobre el mismo asunto, se lee que Trump dijo refiriéndose a sus coterráneos/as —coloca un punto y aparte con su triunfo electoral: “Ustedes hablaron alto y claro. El 8 de noviembre (de 2016), votaron para hacer que Estados Unidos sea grandioso nuevamente. Aceptaron un nuevo liderazgo y nuevas estrategias y también una nueva y gloriosa esperanza” (8).
Como era de esperar, Moscú y Pekín respondieron a tal Estrategia. El portavoz del Kremlin, Dmitri Peskov, manifestó: “Ya en la lectura rápida, sobre todo de los pasajes que afectan a nuestro país, queda claro el carácter imperialista del documento”; al tiempo que la vocera Hua Chunying, sentenció: “Urgimos a Estados Unidos a abandonar la intención estratégica de tergiversar deliberadamente la imagen de China y abandonar los conceptos obsoletos de la Guerra Fría que se basan en el pensamiento de suma cero. De lo contrario, dañará a otros además de a sí mismo” (9).
Y acerca de Corea del Norte, me pregunto de dónde proviene tanta bravuconería. Sí, porque hace unos pocos días trascendió que el secretario de Estado de Estados Unidos, Rex Tillerson, ofreció iniciar conversaciones directas con Corea del Norte sin condiciones previas, alejándose de una demanda clave de Washington: la suposición de que Pyongyang debe aceptar primero que la renuncia a su arsenal nuclear sea parte de cualquier negociación (10).
En correspondencia, pudiera pensarse que lo referido a la Estrategia en cuestión respecto al caso norcoreano es otra de sus tantas mentiras (11). Pero, al mismo tiempo, sería absurdo darle la espalda al análisis de Amy Goodman en “La máquina del apocalipsis en manos de Donald Trump”, puntualmente el segmento en el que consta: “Trump, que parece disfrutar del sonido de los tambores de guerra y de hostigar a sus oponentes, como el líder supremo de la nuclearizada Corea del Norte, Kim Jong Un, podría estar arrastrándonos al borde de una guerra nuclear” (12).
Entretanto, no olvidemos que el hombre clave de la Casa “Oscura” dijo hace un par de meses que la política de EEUU hacia Norcorea no funciona (13), un lance que recibió una advertencia de Pyongyang: “Trump, un viejo lunático que ha soltado una avalancha de insultos contra Corea del Norte (…). Sus comentarios irrespetuosos acelerarán la destrucción de su nación”, según lo publicado en Octubre pasado por la agencia de noticias estatal KCNA, que funciona como portavoz del Gobierno de ese país asiático (14). No por acaso escribí: “Corea del Norte: amenazada, una intranquilidad (II)” (15).
Con estos elementos que acabo de compartir —sin despreciar el rechazo que el empresario de éxito y aprendiz de estadista recibe en sus propios predios: desde Noam Chomsky hasta los senadores republicanos John McCain y Bob Corker (16)—, considero haber dibujado una muestra que confirma las pretensiones del presidente yanqui en su intento de manosear el mundo. Mas, es muy difícil que tanta prepotencia se convierta en realidad. Tengo la convicción de que tal actitud, contraria a la civilización universal, parará en el basurero de la Historia. ¡Amén!