Un nuevo apretón… y en Cuba no come el miedo
Pompeo pone otro plazo de 15 días para aplicar el Título III de la Helms-Burton y Bolton tiene a la serpiente de la mentira anidada en Twitter. ¿Será el revuelo de la desesperación?
Lo aplico, no lo aplico, seis meses, 45 días, 15 días. Deshojando la margarita, la administración de Donald Trump tiene en un juego, bien serio, la total puesta en vigor del Título III de la Ley Helms-Burton, única ley existente en el mundo que un país pretende aplicar en otro, en incontestable violación del Derecho Internacional, una aberración que el mundo ha rechazado año tras otro en una Resolución de la Asamblea General de la ONU que lleva por nombre «Necesidad de poner fin al bloqueo económico, comercial y financiero impuesto por los Estados Unidos de América contra Cuba».
El asunto es meter miedo a los inversionistas extranjeros en Cuba para que abandonen sus negocios con la Isla, o atemorizar a quienes estén pensando en invertir o hacer negocios con la Isla, de manera que desistan. En ambos casos, el objetivo es anular el más mínimo desarrollo económico y, con ello, rendir por «hambre y desesperación» al pueblo cubano, tal cual fue planteado tan tempranamente, como el 6 de abril de 1960, hace justamente 59 años, por el subsecretario asistente para Asuntos Interamericanos, Lester D. Mallory.

