martes, 8 de enero de 2019

En PDF, nueva Constitución de la República de Cuba

En PDF, nueva Constitución de la República de Cuba
Correos de Cuba pondrá a la venta en el transcurso de la próxima semana en todas sus unidades y estanquillos de prensa, en la medida en que esté disponible en las provincias, la Constitución de la República de Cuba que fuera aprobada en el Segundo Período Ordinario de Sesiones de la IX Legislatura de la Asamblea Nacional del Poder Popular.
El documento tendrá formato de tabloide de 16 páginas y se comercializará a través de la red postal nacional al precio de 1.00 peso (CUP).
Como se ha informado, la nueva Carta Magna será sometida a referendo popular para su ratificación el próximo 24 de febrero del 2019.
Dirección de Comunicación Institucional
Grupo Empresarial Correos de Cuba
5 de enero de 2019

viernes, 4 de enero de 2019

Seis novedades que propone la ciencia para el 2019



Según la revista Nature, son varios los acontecimientos científicos que serán noticias en 2019. Foto: Getty Images.
El mayor radio telescopio del mundo, experimentos en mitigación del cambio climático y la regulación de la edición genética.
Son algunos de los principales temas científicos que centrarán la atención en 2019, según la revista Nature.
A continuación te presentamos algunos de los avances y anuncios esperados según la prestigiosa publicación científica.
1. Edición genética “responsable”
El mundo de la genética seguirá debatiendo la historia que sacudió al mundo de la ciencia en diciembre: el anuncio del investigador chino He Jiankui, quien aseguró haber creado los primeros bebés genéticamente modificados.
He afirmó haber alterado los genes de mellizas llamadas “Lulu” y “Nana” para impedir que contrajeran el virus de inmunodeficiencia humana, VIH.
El anuncio mereció una amplia condena internacional, debido a los riesgos del método de edición genética CRISPR, que puede causar mutaciones no deseadas.
En 2019 los científicos intentarán confirmar si la afirmación de He es verídica y buscarán mecanismos para asegurar que la edición de ADN humano sólo tenga lugar en forma responsable y segura.

jueves, 3 de enero de 2019

Quién tiene la culpa, el socialismo o el capitalismo

Diariamente la prensa del llamado “mundo libre”, controlado por poderosas corporaciones, acusa al sistema socialista de ser responsable del empobrecimiento y poco desarrollo de aquellos países que lo adoptaron.
A todos, Estados Unidos les impone medidas para entorpecer el desarrollo de sus economías, como le hacen a Cuba desde hace 60 años, con el fin de que su modelo no sea imitado por otros, según afirmó el Council on Foreign Relation:
“La oposición de EE.UU. a la Revolución cubana y el apoyo a la democracia y al desarrollo en este hemisferio, lograron frustrar las ambiciones cubanas de expandir su modelo económico e influencia política”.
Al triunfar Hugo Chávez en Venezuela y destinar fondos para misiones sociales como la alfabetización, estudios de nivel medio y superior, cultura, deporte, construcción de viviendas y asistencia médica gratuita con el apoyo solidario de Cuba, Estado Unidos le impuso una guerra económica y financiera, con el propósito de impedirle su desarrollo y evitar que brindara petróleo a precios justos a otros países del área.
Recientemente Donald Trump firmó un grupo de medidas contra Nicaragua, para tratar ahogar su economía, y al igual que hacen con Cuba y Venezuela, sembrar el desencanto y el desaliento en su pueblo, para que culpe mediante campañas de prensa, al gobierno revolucionario de la escasez y limitaciones financieras.
Sin embargo, la realidad en muchos países que tienen gobiernos capitalistas, con políticas económicas neoliberales impuestas por el Fondo Monetario Internacional, es mucho peor que en los tres países denominados por Estados Unidos como el “eje del mal”.
Argentina con el gobierno de Kirchner y de Cristina, vivieron momentos luminosos, aunque no exentos de problemas, pero los beneficios sociales eran palpables. Al tomar el poder el actual presidente pro yanqui, Mauricio Macri, las medidas adoptadas han llevado a la clase trabajadora a una crisis económica increíble, lanzando a la calle a miles de personas que no tienen dinero para pagar la renta de una vivienda; despidos masivos y recortes sociales de todo tipo, volviendo a endeudar al país con préstamos del FMI.
Datos oficiales de la Universidad Católica Argentina, UCA, afirman que la pobreza urbana en Argentina subió más de cinco puntos en 2018, elevándose entre el tercer trimestre de 2017 y 2018 del 28,2% al 33,6%, y ahora uno de cada tres argentinos es pobre, a pesar de que Macri prometió trabajar por llevar a cero la pobreza.
Actualmente Argentina tiene 2,1 millones de nuevos pobres, sobre un total de 13,6 millones, en un país que nada tiene de socialista.
Un estudio culminado por la Organización Internacional del Trabajo (OIT), relativo al panorama laboral latinoamericano de 2018, reveló que jóvenes y mujeres son los más perjudicados laboralmente, pues uno de cada cinco jóvenes de 15 a 24 años de la región, -que son el 19,6%-, no encuentra trabajo, cifra que casi triplicaba a la tasa de desempleo entre los mayores de 25 años (6,3%).
Dicha investigación expone que el porciento de desocupación juvenil en la región se mantuvo en el 14% entre 2012 y 2014, disparándose en cinco puntos porcentuales desde entonces, en buena medida por la ralentización de muchas de las grandes economías capitalistas de América Latina y el Caribe.
En esto no tiene responsabilidad el sistema socialista, toda es del capitalismo salvaje que no ve al ser humano como el objetivo principal del desarrollo, ni se preocupa por ejecutar programas sociales como los aplicados por Cuba y Venezuela, a pesar de la cruel guerra económica y financiera impuesta por Washington, unido a las acciones de subversión política ideológica, diseñadas por la CIA.
A diferencia de la economía socialista cubana, el resto de los países latinoamericanos con un sistema capitalista como paradigma del “desarrollo y la abundancia”, en 2018 una de cada diez mujeres no encontró trabajo, tasa mayor a la de los hombres en el mismo período (10% frente al 7,5%). La participación laboral femenina es igualmente menor: más de 20 puntos porcentuales por debajo de la de los hombres.
Tal situación no sucede en la Cuba socialista demonizada por la propaganda yanqui, quienes ocultan que las mujeres cubanas gozan de los mismos derechos que los hombres, con leyes que les aseguran sus derechos, como el de proteger su reproducción y sexualidad, la planificación familiar, salud, educación, seguridad, asistencia social, vivienda, empleo e igualdad de salarios, superación técnica y cultural, capacitación laboral y aprendizaje, más la posibilidad de acceder a todos los cargos del Estado, sin ningún tipo de discriminación.
Por su parte, la economía capitalista argentina exhibe un aumento de la indigencia de 0,4%, afectando a 2,47 millones de personas, que no ganan ni para comprar sus alimentos.
El informe de la UCA expone que los jóvenes sufren más la pobreza y casi el 52% de los menores de 17 años están por debajo del umbral de pobreza, siendo Buenos Aires la zona más golpeada del país, con un 43,4% de pobres.
¿Por qué la prensa yanqui y europea no denuncian esa realidad del capitalismo, como le hacen a Venezuela y a Cuba?
El capitalismo en Europa también hace de las suyas, siendo España un vivo ejemplo, donde se ha producido una fuerte emigración de jóvenes ante la crisis iniciada en 2010, no precisamente por “huir del comunismo”, sino del capitalismo que no les ofrecía oportunidades de desarrollo ni seguridad social para subsistir, cuando la tasa de paro juvenil en el país superaba el 40%.
En los últimos 10 años la población española en el exterior aumentó un 64%. Alemania y el Reino Unido, son los países a donde fueron a recalar los españoles, jóvenes en su mayoría, donde radica el 14% y el 27,7% de los emigrantes.
Otros países de la culta Europa, como Portugal y Grecia, también presentan escenarios similares a los de España en cuanto a la emigración, pero para ellos no hay Ley de Ajuste, porque dejan sus tierras para buscar mejoras económicas y no se politiza la emigración, como hace Estados Unidos contra Cuba y Venezuela.
Esa es la verdad que ocultan y tergiversan los yanquis, pero como dijo José Martí:
“La razón ha de entrar en lo que la razón ha de sostener”

viernes, 28 de diciembre de 2018

Cuba, democracia de verdad

Por Ángel Guerra
Cuba celebra el 60 aniversario del triunfo de la Revolución justo en la culminación de un proceso de democracia participativa, muy probablemente sin igual en el mundo. El debate popular por cerca de 9 millones de cubanos, desde el 13 de agosto hasta noviembre, del texto de la nueva Constitución cubana en 133 mil asambleas de base, dio como resultado la inclusión de más del 50 por ciento de las propuestas procedentes de esa instancia, generadoras de aproximadamente 760 cambios, que implicaron la modificación de cerca del 60 por ciento de los artículos.
Entre quienes formularon propuestas se encuentran numerosos de los más de 700 mil ciudadanos cubanos residentes en el exterior. El proyecto que dio pie a ese gran proceso, elaborado por una representativa comisión de diputados y expertos, presidida por el general de ejército Raúl Castro, fue aprobado por la Asamblea Nacional del Poder Popular (ANPP) el 22 de julio después de un intenso debate donde experimentó importantes modificaciones. En días pasados, de nuevo en la ANPP se produjo la discusión del texto con los cambios emanados de las asambleas de base, cuidadosamente codificadas y consideradas, sin excepción, por la comisión en consulta con expertos constitucionalistas y relevantes académicos de distintas disciplinas. El documento aprobado será sometido a referendo constitucional el próximo 24 de febrero, fecha del reinicio de la guerra organizada por José Martí para culminar la independencia de Cuba del colonialismo español e “impedir a tiempo” que “los Estados Unidos caigan con esa fuerza más” sobre las tierras de América.
Para decirlo con palabras del presidente Miguel Díaz-Canel, la nueva Constitución reafirma el rumbo socialista de la Revolución y nos permite encauzar la labor del Estado, el Gobierno, las organizaciones y todo el pueblo en el perfeccionamiento continuo de la sociedad; refuerza la institucionalidad; establece la prevalencia de la la carta magna en nuestro actuar, una mayor inclusión, justicia e igualdad social y un reforzamiento del empoderamiento del pueblo en el gobierno de la nación.
El 60 aniversario es celebrado al calor de este gran baño de masas del Partido Comunista, las asambleas del Poder Popular, el gabinete de ministros y, particularmente, Díaz-Canel. Una vez investido presidente ha ensanchado considerablemente el consenso nacional e internacional en torno a su liderazgo, a lo que ha contribuido un fluido diálogo con el pueblo en toda Cuba y en fructíferas misiones en el exterior, incluyendo su visita oficial a Venezuela, sus discursos en la Asamblea General de la ONU, ante distintas audiencias y ante cubanos residentes, en una vertiginosa estancia en Manhattan. Luego, un periplo que incluyó Rusia, Corea del Norte, China, Vietnam, Laos, Francia e Inglaterra y, casi seguido, la toma de posesión de AMLO en México.  Díaz-Canel ha promovido la activa participación en las redes sociales de todos los titulares de su gabinete, particularmente en Twitter, para que los ciudadanos conozcan diariamente de su actividad. Al mismo tiempo, se produce un notable incremento de la televisión digital, así como de la conectividad a Internet y telefonía celular, que ya suman millones de usuarios en la isla, expresión -afirmó el mandatario en sus palabras ante el pleno de la ANPP- “de la voluntad política de llevar adelante ese programa con nuestros propios esfuerzos y talento, sin espacio para la injerencia que algunos disfrazan en perversas ofertas y planes colonizadores”. Obvia referencia a los fallidos intentos del vecino del norte de hegemonizar el uso de Internet en Cuba, como un instrumento de subversión y desestabilización. El mandatario cubano, además, ha instado a los miembros de su gabinete a comparecer en los medios para rendir cuentas ante el pueblo. Se les ve a menudo en la tele y replicar su estilo de visitas sistemáticas a centros de trabajo y barrios en todas las provincias.
Cuba logró en 2018 un modesto incremento de 1,5 del PIB, no obstante las enormes dificultades a que tuvo que enfrentarse. Además del bloqueo cada vez más reforzado, que obstaculiza cualquier compra o venta en el exterior y que provoca que cuando la isla consiga créditos, deba pagarlos con intereses leoninos. Entre esas dificultades, una inclemente sequía y los efectos del huracán Irma en el centro del país.  El presidente explicó que el incremento del PIB hizo posible el aumento de las pensiones mínimas a los jubilados, que beneficiaron a 300 mil personas, y de las prestaciones monetarias de la seguridad social a 99 mil núcleos familiares. En un discurso crítico y muy analítico, llamó a una planificación “movilizadora” para impedir que “la burocracia inmovilice a los principales actores económicos”. La sucesión de generaciones revolucionarias está siendo un éxito conducida con pulso firme y claridad de propósitos por Raúl, Díaz-Canel y sus coetáneos.

(Tomado de Telesur)

La batalla por América Latina en 2018 (I) (+Fotos)

La batalla por América Latina en 2018 (I) (+Fotos)
El año 2018 deja un balance político en América Latina en el que destacan dos posiciones, amén de los artilugios en uno u otro sentido, en que gobiernos y pueblos progresistas resistieron las embestidas de Estados Unidos, acrecentadas con la llegada al gobierno de nuevos líderes conservadores.
Eso sitúa a la región de más de 600 millones de habitantes en un complejo escenario, que avizora lo que podría ocurrir a partir del 1 de enero, un día significativo, cuando asumirá el gobierno de Brasil Jair Bolsonaro, quien desde su victoria anuncia un desastre político-ideológico en cuanto a medidas reaccionarias y dictatoriales con sus consiguientes repercusiones en el resto del subcontinente.
Ocurrieron en este período anual que terminará en pocos días, hechos de suma trascendencia, no solo en Suramérica. Estallaron en Centroamérica los graves problemas derivados de gobiernos corruptos de los cuales huyeron huyeron más de 7 000 ciudadanos en una caravana pública y luego de caminar mas de 4 000 kilómetros esperan en territorio mexicano un turno para solicitar visa para Estados Unidos.

Miles de inmigrantes no se rinden a su sueño de llegar a EEUU (Foto: John Moore/ Getty Images).
Detrás de los sinsabores económicos y sociales nacionales sufridos por los pueblos está el poderío de Washington, empeñado hasta los tuétanos, sin descartar intervenciones armadas, en recuperar los países que siempre estuvieron bajo sus órdenes y que desde 1998, con el triunfo del finado presidente venezolano Hugo Chávez, cambiaron la historia de la región, ahora en un evidente proceso hacia el conservadurismo.
No le es fácil a Norteamérica, la primera potencia mundial, tanto económica como militarmente, doblegar en su totalidad a los países que desde hace 20 años conformaron un modelo político de nuevo tipo, inclusivo e integracionista, decidieron despegarse del poderío de la Casa Blanca, y, con logros y errores, evitaron la reimplantación de la ultrapasada Doctrina Monroe.
Trump, un extravagante hombre de negocios del sector inmobiliario, llegó a la Casa Blanca hace dos años sin experiencia política, asesorado por el grupo más recalcitrante del ultraderechismo norteño. Sin control absoluto de sus colaboradores más cercanos, muchos despedidos por corruptos, otros en espera, decidió, por obra y gracia de la prepotencia imperial, cambiar de nuevo el destino de los pueblos.
Para ello emplea a sus tecnócratas especializados en golpes de Estado de baja intensidad y la mentira como arma fundamental de los medios de comunicación capitalista. Para apoyarlo en esa desigual guerra existe un grupo de políticos latinoamericanos derechistas que, con una política de odio hacia el progresismo —a cuyos líderes catalogan de dictadores—, tienen como meta la implantación generalizada del neoliberalismo.

RESISTENCIA Y MÁS RESISTENCIA

En la actualidad, la correlación de fuerzas —en cuanto a números— cambió en América Latina a favor de los conservadores.
Este 2018 ganaron elecciones presidenciales figuras realmente peligrosas por sus políticas de odio, cooperación con Estados Unidos, subestimación de sus pueblos que en totalidad no aceptaron sus victorias, la situación compleja que puede presentarse ante los tambores de guerra entre naciones que dejan escuchar, cuando en 2014 se declaró a América Latina zona de paz en la II Cumbre de la Comunidad de Estados Latinoamericanos y Caribeños, firmada por los dignatarios y acuñada en La Habana.
En un año electoral, figuras del actual neofascismo como el colombiano Iván Duque, el brasileño Jair Bolsonaro, y el chileno Sebastián Piñera, tres perlas de la corona del Emperador Trump, ganaron las presidenciales.

De izquierda a derecha: Jair Bolsonaro, presidente de Brasil; Iván Duque, presidente de Colombia; Mauricio Macri, presidente de Argentina; y Sebastián Piñera, presidente de Chile (Foto: Agencia EFE).
¿Por qué resultaron victoriosos? Es tema de otro análisis, pero existen señales comunes: la subestimación del poderío imperialista y sus formas de actuación, campañas dirigidas al desprestigio de los candidatos populares, una media tergiversadora y mentirosa que lideró la desconfianza popular hacia la presunta corrupción de que fueron acusados líderes populares, y muchos otros elementos que merecen reflexión y urgente toma de posiciones de la llamada izquierda latinoamericana, si quiere sobrevivir bajo esa designación.
Ante esta andanada de nuevas figuras de la ultraderecha, como Duque, apadrinado por el exmandatario y senador Álvaro Uribe, Bolsonaro, un oscuro diputado durante 28 años cuyo destino estuvo marcado desde 2016 cuando fue sacada del gobierno la mandataria Dilma Rousseff mediante un golpe parlamentario, y Piñera, que se aprovechó de la desunión tradicional de los partidos de la Unidad Popular y retuvo por segunda vez el más alto cargo del gobierno.
El neofascista brasileño solo ganó las presidenciales por el ardid judicial contra el expresidente Luiz Inácio Lula da Silva. El recién nombrado ministro de Justicia del nuevo Ejecutivo, Sergio Moro, fue el juez federal que condenó en primera instancia a Lula, preferido para retornar al Palacio de Planalto en los comicios, según coincidían las encuestas.
El expresidente fue condenado a 12 años y un mes de prisión en segunda instancia, sin prueba alguna de que haya sido beneficiado por una empresa constructora con un apartamento durante sus dos mandatos.

Expresidente brasileño Lula es condenado en segunda instancia a 12 años de prisión (Foto: Reuters).
En los tres casos, con iguales postulados políticos, pero diferencias internas, se impuso el poderío derechista que aprovechó muy bien las debilidades internas del progresismo en sus países, de pueblos con bajos cocientes de inteligencia política —como Brasil— de otros con deseos de una estabilidad propuesta por la derecha y algunos, como Colombia, donde prefieren seguir la ruta uribista, en especial las élites dominantes en esa nación que aún mantiene la guerra interna a pesar de la firma de un Acuerdo de Paz con las guerrillas.
En Centroamérica hay caos en los ámbitos derechistas. Honduras y Guatemala son los típicos ejemplos de gobiernos corruptos, alejados de los graves problemas de sus poblaciones.
En Honduras, Juan Carlos Hernández, en absoluto respeto a los sentimientos populares, robó la reelección en la presidencia mediante un cambio a la Constitución Nacional, al candidato Salvador Nasralla, quien representaba la posibilidad de un retorno a un gabinete emparentado con el exmandatario Manuel Zelaya, sacado del poder en 2009 por un golpe de estado cívico-militar.
Guatemala no anda mejor. El presidente Jimmy Morales, un músico evangélico al igual que Hernández acusado de corrupción, se mantiene en el cargo gracias a la compra de otros poderes nacionales, como el Judicial, mientras que los índices de pobreza y criminalidad alcanzan niveles insostenibles para los ciudadanos de esos Estados fronterizos.
El Salvador, junto con Honduras y Guatemala, constituyen el llamado Triángulo del Norte, posee un gobierno progresista que heredó una pesada herencia de sus predecesores, y libra ahora una cruenta lucha porque su revolucionario partido Frente Farabundo Martí para la Liberación Nacional gane de nuevo, por tercera vez consecutiva, las presidenciales de 2019.
En Argentina, con un pésimo gobierno que llevó al fondo la economía nacional y se endeudó de nuevo con el Fondo Monetario Internacional, aparece Mauricio Macri, el millonario presidente que por 300 000 votos ganó la primera magistratura al progresista David Scioli, el candidato del Frente para la Victoria, de Cristina Fernández de Kirchner.
Dos años de incertidumbre para las poblaciones argentinas que ven incumplidas las promesas de campaña y, en su condición de aliado y amigo personal de Trump, consiguió con sus medidas neoliberales que la otrora llamada granero del mundo tenga el desempleo más alto de la última década.
En Perú, donde se formó el llamado Grupo de Lima, integrado por naciones opuestas a la Revolución Bolivariana de Venezuela y su presidente Nicolás Maduro, hubo este 2018 interesantes procesos.
La rocambolesca política de ese país llevó al gobierno a un veterano empresario, Pedro Pablo Kuczynski, conocido como PPK, quien a los 77 años se vio comprometido en un delito de corrupción, pero trató de mantenerse en el poder hasta el último momento.
Para lograrlo, se unió a Kenji Fujimori y fraccionó el partido familiar de derecha Frente Popular, liderado por su hermana Keiko, ahora en prisión preventiva de tres años por presunto lavado de dinero de la firma brasileña Odebrecht.
Kenji, a espaldas de su hermana, pidió a sus legisladores evitar la impugnación de PPK en el Congreso Nacional a cambio del indulto de su padre, el dictador Alberto Fujimori, condenado a 25 años de prisión por crímenes de Lessa Humanidad.
Pero, una vez libre el criminal, el mandatario se vio envuelto en otro delito de corrupción y esa vez no lo salvó nadie. Keiko había roto relaciones con su hermano, y a PPK no le quedó otra que presentar su renuncia.
En su lugar asumió su vice Martín Izbarra —quien compartía su responsabilidad con la de embajador en Canadá, algo raro en política— pero que desde su asunción hizo dos consultas populares para efectuar cambios en la política nacional, y presenta una actitud conciliadora en el ámbito latinoamericano.
Ecuador, con su presidente Lenin Moreno, quien demostró sus intenciones anti-revolucionarias una vez posesionado en el cargo se alió con sus antes enemigos derechistas, contribuyó personalmente a la destrucción del progresismo en el país, al igual que hizo con las organizaciones integracionistas que funcionaban en su territorio.
Este representante del hasta entonces oficialista Movimiento Alianza País, el alma de la Revolución Ciudadana, que abandonó, enfiló el país hacia el neoliberalismo y mantiene una persecución casi feroz contra sus antiguos compañeros políticos, entre ellos su mentor, el exmandatario Rafael Correa, quien lo propuso para que lo sustituyera.