jueves, 13 de diciembre de 2018

La integración latinoamericana en momento clave

lunes, 10 de diciembre de 2018

Continua la guerra biológica contra Cuba

En la vida todo tiene sus causas y también sus responsables, y así pasa con las enfermedades que ha sufrido la Isla de Cuba en los últimos 60 años, tanto las personas como su flora y fauna.
El propósito de Estados Unidos es uno solo, afectar la economía cubana para después achacarle a la Revolución socialista de los problemas, mediante campañas de prensa fabricadas.
Por estos días, medios estatales de información en Cuba anunciaron la aparición de un nuevo serotipo de dengue hemorrágico, identificado como Den 1, asegurando que es sumamente peligroso y por lo general termina provocando la muerte de las personas infestadas.
¿Casualidad? Para nada, evidentemente su intención es obligar al gobierno a destinar dinero no planificado para enfrentar la epidemia, en momentos en que Estados Unidos arrecia su guerra económica contra la Isla, con la marcada ilusión de derrocar el sistema y que el pueblo se lance a las calles, tal y como hicieron en Europa Oriental durante la puesta en marcha del Programa Democracia, aprobado por Ronald Reagan, para destruir el socialismo.
Aquel Programa, diseñado por ideólogos del partido republicano, aprovechó los errores cometidos por la dirigencia de los partidos socialista europeos, unido al reclutamiento de altos funcionarios que coadyuvaron a su ejecutoria, la conformación de grupos contrarrevolucionarios, una fuerte estrategia de subversión política-ideológica sobre la juventud, sumadas a las deficiencias no corregidas a tiempo por el Partido y los gobiernos estatales.
En medio de la crisis económica que hoy atraviesa Cuba, con un pobre crecimiento del PIB, nuevas medidas de guerras económica y financieras, campañas mentirosas de inventadas enfermedades a los diplomáticos yanquis con el único propósito de afectar el turismo, por ser el renglón más importante de su economía, surge un nuevo serotipo de dengue que, sin dudas será enfrentado con éxito, pero a un alto costo económico.
El dengue no era conocido en Cuba. La primera epidemia del dengue se detectó en 1977 y según estudios realizados el Dr. Charles Heri Calisher, miembro de la Organización Mundial de la Salud (OMS), la población de la Isla tenía anticuerpos del serotipo 02 de la enfermedad.
La primera vez que se detecta el dengue hemorrágico en Cuba fue en 1981. En pocas semanas costó la vida de 158 ciudadanos, de ellos 101 fueron niños. El total de infestados ascendió a 344 mil 203 personas. Los gastos para enfrentarla fueron millonarios y el dengue quedó endémico en el país.
Aquellos primeros casos se detectaron simultáneamente en tres localidades de la Isla, distantes entre sí a más de 300 km. En la región de America Latina no había sido reportada, por lo cual existieron elementos suficientes para señalar al autor intelectual y material de esa acción criminal, Estados Unidos.
La verdad salió a flote en 1984, durante el juicio que le celebraba en New York a Eduardo Arocena, agente de la CIA, por asesinar al diplomático cubano Félix García, destacado en la misión ante la ONU.
Sin pudor alguno Arocena declaró: “La misión del grupo encabezado por mí, era obtener ciertos gérmenes patógenos e introducirlos en Cuba”.
Dicha confesión consta en el acta asentada en la página 2189, expediente 2 FBI-NY 185-1009, pero el fiscal no ordenó investigarla.
William W. Turner, ex agente de la Oficina Federal de Investigaciones, FBI, y el periodista Warren Hinckle, aseguraron en un libro publicado: “Estados Unidos utilizó la guerra biológica en Cuba durante la administración del presidente Richard Nixon, y la CIA comprometió a Estados Unidos en una guerra secreta no declarada e ilegal contra Cuba, durante más de 20 años”.
Investigaciones desarrolladas confirmaron que aquella forma inicial de dengue hemorrágico, se correspondía a la cepa “Nueva Guinea 1924” (serotipo 02), única en el mundo en ese momento, con lo cual se demostraba que constituía una cepa elaborada en laboratorios.
La revista norteamericana Covert Action, en su edición del 6 de agosto de 1982 afirma: “la epidemia de dengue hemorrágico que azotó a Cuba en 1981, pudo haber sido una operación secreta de la CIA”.
En los últimos años, científicos norteamericanos mantienen interés por conocer la reacción al dengue en los diferentes grupos étnicos de la población cubana e incluso obtener muestras de sangre, algo sospechoso porque en los laboratorios de su país nació dicha enfermedad, transmitida por el mosquito Aedes Aegyiptis.
La lista de plagas y enfermedades contra la flora y la fauna cubana es bien amplia, con marcadas evidencias de su introducción desde el exterior, con el único propósito de afectar la economía cubana.
Algunos ejemplos que ponen de manifiesto esas acciones criminales son:
  • El Carbón de la caña de azúcar, identificado en 1977.
  • La Roya de la caña, en 1978.
  • La enfermedad Seudodermatosis Nodular Bovina, cuyo agente causal es el virus de SNB. Afectó inicialmente a añojas y novillas. Dicha enfermedad es endémica de África, su agente etiológico se aisló en Italia y Estados Unidos, quien nunca la declaró oficialmente que trabajaba con el virus en su laboratorio de enfermedades exóticas en Plum Island, en fecha coincidente con la epidemia de dengue hemorrágico en Cuba.
Esta enfermedad afectó la producción de leche y se trataron 2 mil 895 focos y 226 mil 181 vacunos enfermos, con un elevado costo financiero.
·     Fiebre Porcina Africana. Detectada en 1979. Se comprobó la aparición de dos cepas diferentes del virus introducido. Una variante modificada en el laboratorio y otra con una gran virulencia. Datos oficiales de la época afirman que fueron sacrificados 297 mil 137 cerdos, con una pérdida de 9 millones 359 mil 414 pesos, unido al desabastecimiento alimentario de la población.
·     Conjuntivitis Hemorrágica. Apareció en 1981.Informes de la Oficina Sanitaria Panamericana aseguran que tal epidemia no tenía antecedentes en el hemisferio occidental y fue diagnosticada a solo 4 meses de la aparición del dengue hemorrágico en la Isla.
·        Sigatoka Negra. Encontrada en 1990, es el principal problema fitosanitario del cultivo del plátano a escala internacional, pero no se había reportado antes en Cuba.
·        Minador de los Cítricos y la Tristeza del Cítrico. Detectadas en 1993 y 1995 respectivamente. Originaria del Sur de Asia se ha extendió desde inicios de siglo hacia África y Australia. Hasta mediados de 1993 estuvo ausente en las plantaciones citrícolas de América. Provocaron grandes pérdidas económicas.
·        Broca del café. Apareció en 1995 y no tiene antecedentes en Cuba. Provocó cuantiosas pérdidas en la cosecha y la errogación de millones de pesos en su combate. La produce un insecto que no puede volar más de dos metros, lo que afirma su introducción desde el exterior.
Decenas son los hechos sufridos por el pueblo cubano, ejecutados por los yanquis, todos para intentar entorpecer el desarrollo de la economía socialista y hacerla ver como un fracaso, mientras Estados Unidos se ufana de ser “paladín de los derechos humanos”.
No por gusto José Martí expresó:
“De esa tierra no espero más que males”

La CIA pretende perpetuar a Luis Almagro en la OEA

Por Arthur González
Mientras en Estados Unidos fabrican campañas de descrédito contra Nicolás Maduro y Evo Morales, por reelegirse como presidentes de Venezuela y Bolivia, ahora pretenden hacer lo mismo con el agente secreto de la CIA, Luis Almagro, actual Secretario General de la OEA y punta de lanza de los yanquis en sus intentos por cercar políticamente a Venezuela, e incluso con la pretensión de apoyar una invasión militar.
Almagro fue elegido en 2015 después que el Departamento de Estado presionara a los dos candidatos, el ex vicepresidente guatemalteco Eduardo Stein y el jurista peruano Diego García-Sayán, para que retiraran sus respectivas candidaturas, recibiendo el voto de los 33 países miembros de la OEA, al contar con la imagen de un hombre de izquierda, hasta ese momento Canciller nombrado por el entonces presidente del Uruguay, José Mujica.
Como brazo derecho de los yanquis, Almagro se quitó el disfraz de hombre con ideas de izquierda, pues su misión a partir de ese instante fue la de condenar a Venezuela y a su presidente constitucional Nicolás Maduro, con vistas a respaldar todas las acciones de Washington por sacarlo del poder.
Evidentemente las instrucciones que recibía de la CIA y el Departamento de Estado, eran la de lograr que la Asamblea General de la OEA aprobara la condena a Venezuela, para lo cual en 2016 invocó la Carta Democrática Interamericana, al considerar que el orden democrático en ese país caribeño había sufrido alteraciones graves, pero no obtuvo el consenso necesario porque no todos los países se sumaron a esa componenda made in USA.
La actitud servil de Almagro se hace evidente en cada sesión de trabajo de la OEA, posición respaldada por el Canciller chileno, Roberto Ampuero, quien tiene una trayectoria política similar a la del uruguayo, porque de militante comunista refugiado en Cuba, casado con la hija de un viejo dirigente del partido, saltó de la noche a la mañana a la posición de derecha pro yanqui, a pesar de que durante décadas los atacó y condenó.
Para su deseada reelección, Almagro declaró recientemente que cuenta con el respaldo de varios países, principalmente de Chile y Colombia, ambos con gobiernos subordinados a la política de Estados Unidos.
Los yanquis requieren en la OEA de un hombre que responda totalmente a sus intereses geopolíticos en Latinoamérica, y ningún candidato será mejor que ese hombre reclutado por la CIA en 1979 para cumplir misión diplomática en Irán, país que presidió años más tarde el importante Movimiento de Países No Alineados, MNOAL, organización de máxima prioridad política para el trabajo de las agencias de inteligencia estadounidense.
Tal es así que cuando Luis Almagro asumió en 2015 su cargo como Secretario General, declaró oficialmente que no buscaría la reelección, e incluso en abril 2018 publicó un video donde afirma: la reelección no es un derecho humano, e impedir la reelección no limita los derechos de los candidatos o los votantes”, debido a que Estados Unidos está opuesto a la reelección de Evo Morales y de Nicolás Maduro, líderes que no son del agrado de la Casa Blanca y por eso ejecuta numerosos planes encubiertos para derrocarlos.
El ascenso a la presidencia de Brasil del capitán Jair Bolsonaro, junto a los de Argentina, Chile y Colombia, constituyen pilares de apoyo a la decisión anunciada por el hombre de la CIA en la OEA, pero la llegada de Manuel López Obrador a la presidencia de México, cambia el panorama latinoamericano, el que, unido a Venezuela, Bolivia y los países del Caribe, le harán más difícil el camino al Departamento de Estado yanqui para imponer sus políticas imperiales en la región.
Ahora la disyuntiva de Estados Unidos está en que hacer contra Maduro antes de las próximas elecciones, algo bien difícil de planificar con una oposición política desprestigiada, sin apoyo popular, dividida y carente de liderazgo, porque a pesar de la incrementada persecución financiera, la guerra económica y comercial que aplica Estados Unidos y sus aliados europeos, Venezuela sigue en pie de lucha apoyando a su presidente y la obra de la Revolución chavista.
En su intento para atacar también a Cuba antes del 10 de diciembre, día de los derechos humanos, Almagro convocó, a toda carrera, una reunión para atacar a la Revolución en un arranque de impotencia, pues llevan 60 años sin poder derrocarla, ni mermar el apoyo mayoritario del pueblo.
Vergüenza debería darle a Estados Unidos que ha malgastado miles de millones de dólares en acciones encubiertas, planes de terrorismo de estado, invasión mercenaria, cientos de planes para asesinar a su principal líder, guerra económica, financiera y biológica, subversión política, unido a la estimulación de una emigración masiva, sin alcanzar su objetivo.
La fabricada “oposición”, según sus propios documentos desclasificados, “no tiene respaldo alguno, carece de programas políticos para sustituir la obra revolucionaria, buscan la forma de obtener muchos dólares para satisfacer sus ambiciones personales y la mayoría de sus escasos miembros responden a la Seguridad del Estado cubano”.
Una de las invitadas a ese show mediático es Martha Beatriz Roque Cabello, quien los ha engañado reiteradamente con eventos que nunca se celebraron, pero le permitieron embolsillarse miles de dólares y hacer falsas huelgas de hambre que pusieron en ridículo a diplomáticos yanquis, periodistas de agencias internacionales de prensa, e incluso a otros “disidentes” que fueron en su apoyo.
Triste papel el jugado por Luis Almagro, quien pasará a la historia como uno de los peleles más sumisos a Estados Unidos, lo que hace tener presente a José Martí cuando expresó:
“Los hombres que se dejan marcar como los caballos y los toros, van por el mundo ostentando su hierro”.

viernes, 7 de diciembre de 2018

La Habana, la ciudad del Festival de Cine


Foto: Omara García/ ACN.
Los Zafiros no fueron los únicos en su intento por apresar el encanto de esta ciudad que, desde hace cuarenta años, recibe a quienes acogen la convocatoria del Festival Internacional del Nuevo Cine Latinoamericano como una cita ineludible en su agenda.
Carpentier describió la “ciudad de las columnas” como escenario ideal para el acoso de un delator que a Buñuel le interesó adaptar. Era un pretexto para redescubrir el lugar donde su padre amasó la fortuna familiar. El ángel exterminador tampoco pudo filmarse en una residencia de Miramar ni sobrevoló las calles habaneras, pero a ellas volvieron una y otra vez Manuel Altolaguirre –el argumentista y productor de su Subida al cielo– y el actor Francisco Rabal. Este llegó primerocon tal barba de Marqués de Bradomín que le confundieron con un barbudo de la Sierra, y volvió muchos años después para personificar al gallego concebido por Barnet y Manuel Octavio Gómez. Quién sabe si Juan Antonio Bardem vio su Calle Mayor en el Paseo del Prado donde nuestra Rita cantara como nadie El manisero para la cámara de Ramón Peón.
Esos portales –que guarecieran a Lezama o a Virgilio Piñera de alguna corriente de aire frío– recorridos bajo los efectos etílicos por Ava Gardner, el Indio Fernández, Hemingway o Tracy –su fornido Santiago en la versión fílmica de El viejo y el mar–, vieron pasar imperturbable a Alec Guinnes ese “hombre en La Habana” de Graham Greene, acechado en cada esquina por un trío de cantantes. Mientras tanto, Celeste Mendoza bailaba en un solar cercano un guaguancó como ninguna. Tocaba tumbadoras junto al Chori un Marlon Brando, despojado de la piel de víbora que años después de su memorable actuación en Un tranvía llamado Deseo le endilgara Tennesse Williams, no menos fascinado por la sensualidad de los mulatos habaneros. Quién sabe si sus visitas a la residencia de la familia Loynaz en el Vedado le inspiraron para delinear en De repente en el verano, los personajes y la locación. En medio del humo de los cigarros del cabaret La red, Sartre y Simone manifestaron su asombro ante la fuerza telúrica de La Lupe, reina absoluta de esa noche que, años antes de su (nuestra) Teresa, retratara Pastor Vega en un cortometraje.
Impactados ante las imágenes de Soy Cuba es comprensible el deslumbramiento del fotógrafo soviético Serguéi Urusevsky, quien hizo volar su cámara sobre el laberíntico trazado de la Habana Vieja como las cigüeñas del georgiano Mijail Kalatózov, encaprichado en ponerle voz a la Isla. La atmósfera única de esta capital de la Mayor de las Antillas se resiste a ser eproducida en Santo Domingo, Veracruz, Río, Cádiz o cualquier set hollywoodense, aunque su eclecticismo arquitectónico permita evocar alguna imaginaria urbe no solo del continente. El entrañable actor italiano Gian María Volontè asumió aquí los rasgos del Tirano Banderas de Valle Inclán, el galo Michel Auclair los del Señor Presidente de Asturias y el chileno Nelson Villagra al Tirano Ilustrado carpenteriano. David Lean se quedó con los deseos de rodar en locaciones habaneras su versión del Nostromo de Conrad.
Para Cesare Zavattini, el encuentro con La Habana no fue menos milagroso que aquel de Totó con una fabulosa Milán. Pasolini postergó tanto su ansiado viaje que nunca pudo contemplar una puesta de sol en el Malecón. Mucho años antes de que la Cecilia de Solás, esa suerte de Livia caribeña, se perdiera gritando entre sus enmarañados callejones o el David de Senel Paz mprendiera un viaje iniciático a través de sus encantos, el Sergio –más de Titón que de Desnoes– la atisbó con su telescopio. Asimismo, descubrió las azoteas en las que Laurita invocó casi tres décadas después a la mítica Madagascar, antes de que Fernando Pérez orquestara su antológica suite. De cierta manera, Sara Gómezprefirió ver los contornos de sus edificios desde la periferia y Nicolás Guillén Landrián se adentró en una de sus vetustas barriadas.
Glauber Rocha le gustaba subir para mirar la ciudad y contar historias, mientras soñaba con los ojos abiertos en un intento por sincronizar la imagen y el sonido de su película Cáncer o escribir una Historia de Brasil desde una moviola en el ICAIC. Era el único lugar donde podía caminar por las calles y sentirse igual que en Bahía. Cuba estaba siempre en su camino, se fuera o volviese, como para tantos otros cineastas latinoamericanos que hallaron aquí su casa y en esas mismas moviolas vieron cobrar cuerpo a sus obras. Si en una mansión habanera la Halma del Gabo, personificada por Hanna Schygulla, se alquiló para animar los sueños de una familia; Fernando Birri, el señor muy viejo, pudo revolotear con sus enormes alas en el poblado devenido garciamarquiano en las cercanías de El Mariel.
Transcurrieron ya cuatro décadas de aquella noche del 3 de diciembre de 1979, cuando se inaugurara en el cine Charles Chaplin la primera edición del Festival Internacional del Nuevo Cine Latinoamericano, al que llamamos comúnmente Festival de Cine de La Habana. Año tras año, cada edición confirma que el público cubano –indescriptible, según opinión de cineastas de todas artes–, solo se ha dejado conquistar por el cine.
La primera quincena de diciembre deviene un esperado acontecimiento de índole popular; muchos reservan sus vacaciones para dejarse arrastrar por el torbellino fílmico que azota inclemente durante estos diez días las calles de La Habana, próxima a festejar 500 años; personalidades de todo el mundo destinan un espacio solidario para compartir intensas jornadas en las que sale fortalecido el cine del continente. La historia de esta “tierra de rebeldes y de creadores”, al decir de Martí, no puede dejar de ser contadas por sus cineastas.
Tomado del Diario del Festival

miércoles, 5 de diciembre de 2018




Hijo de Jair Bolsonaro arremete contra #Cuba


                                  Eduardo Nantes Bolsonaro junto al terrorista Orlando Gutiérrez Boronat
Mi Cuba por siempre. Nantes Bolsonaro, hijo de Jair Bolsonaro, presidente electo de Brasil, luce sonriente en una foto junto al terrorista Orlando Gutiérrez Boronat, quien aboga por la llamada “desobediencia civil” en Cuba y ha estado relacionado en acciones directas contra la Isla.
En su cuenta de la red social Twitter, Nantes Bolsonaro, diputado federal por el Estado de Sao Paulo, publicó la mencionada imagen, acompañada del texto: “La izquierda se unió y generó una dictadura sanguinaria en Cuba. Llegó la hora de unirnos para deshacer la bestia que ellos hicieron”.
Ese tuit confirma sus intenciones, la de su padre y de toda la derecha, de librar una batalla para destruir la nación caribeña, y uno de sus capítulos fue lo realizado contra los profesionales cubanos de la salud que participaban en el programa Más Médicos.
Su padre ha manifestado palabras directas, despectivas y amenazantes, contra los médicos cubanos, con cuestionamientos a su preparación y con el condicionamiento de la reválida del título como elemento indispensable para su permanencia en el programa, iniciado durante el gobierno de Dilma Rousseff.
Además, pretendía establecer la contratación individual como única vía para que continuaran laborando allá, todo lo cual implicaba el incumplimiento del convenio sobre la cooperación tripartita entre Brasil, la Organización Panamericana de la Salud y Cuba.
Como si fuera poco, en la referida foto, tomada en Miami, su hijo aparece con una camiseta, con la frase “Be nice, don´t be communist”, cuya traducción en español es “sé bueno (o agradable), no seas comunista”.
Gutiérrez Boronat ha incitado actos terroristas, como el sabotaje de aviones civiles cubanos, y posee una larga lista de cooperación con los servicios de inteligencia norteamericanos, que durante décadas han pretendido derrocar la Revolución cubana.
En la Cumbre de las Américas en Panamá (2015), protagonizó diversos capítulos lamentables, como intentar quitar las flores puestas por la delegación cubana a José Martí, en la embajada.
Ha estado vinculado a oscuros personajes, como el terrorista José Basulto, integrante de los llamados “team de infiltración” de la Agencia Central de Inteligencia, que estuvo relacionado con la invasión de mercenarios por Playa Girón, en abril de 1961; la creación de la organización Hermanos al Rescate, y la realización de atentados contra Fidel.