lunes, 10 de diciembre de 2018

La CIA pretende perpetuar a Luis Almagro en la OEA

Por Arthur González
Mientras en Estados Unidos fabrican campañas de descrédito contra Nicolás Maduro y Evo Morales, por reelegirse como presidentes de Venezuela y Bolivia, ahora pretenden hacer lo mismo con el agente secreto de la CIA, Luis Almagro, actual Secretario General de la OEA y punta de lanza de los yanquis en sus intentos por cercar políticamente a Venezuela, e incluso con la pretensión de apoyar una invasión militar.
Almagro fue elegido en 2015 después que el Departamento de Estado presionara a los dos candidatos, el ex vicepresidente guatemalteco Eduardo Stein y el jurista peruano Diego García-Sayán, para que retiraran sus respectivas candidaturas, recibiendo el voto de los 33 países miembros de la OEA, al contar con la imagen de un hombre de izquierda, hasta ese momento Canciller nombrado por el entonces presidente del Uruguay, José Mujica.
Como brazo derecho de los yanquis, Almagro se quitó el disfraz de hombre con ideas de izquierda, pues su misión a partir de ese instante fue la de condenar a Venezuela y a su presidente constitucional Nicolás Maduro, con vistas a respaldar todas las acciones de Washington por sacarlo del poder.
Evidentemente las instrucciones que recibía de la CIA y el Departamento de Estado, eran la de lograr que la Asamblea General de la OEA aprobara la condena a Venezuela, para lo cual en 2016 invocó la Carta Democrática Interamericana, al considerar que el orden democrático en ese país caribeño había sufrido alteraciones graves, pero no obtuvo el consenso necesario porque no todos los países se sumaron a esa componenda made in USA.
La actitud servil de Almagro se hace evidente en cada sesión de trabajo de la OEA, posición respaldada por el Canciller chileno, Roberto Ampuero, quien tiene una trayectoria política similar a la del uruguayo, porque de militante comunista refugiado en Cuba, casado con la hija de un viejo dirigente del partido, saltó de la noche a la mañana a la posición de derecha pro yanqui, a pesar de que durante décadas los atacó y condenó.
Para su deseada reelección, Almagro declaró recientemente que cuenta con el respaldo de varios países, principalmente de Chile y Colombia, ambos con gobiernos subordinados a la política de Estados Unidos.
Los yanquis requieren en la OEA de un hombre que responda totalmente a sus intereses geopolíticos en Latinoamérica, y ningún candidato será mejor que ese hombre reclutado por la CIA en 1979 para cumplir misión diplomática en Irán, país que presidió años más tarde el importante Movimiento de Países No Alineados, MNOAL, organización de máxima prioridad política para el trabajo de las agencias de inteligencia estadounidense.
Tal es así que cuando Luis Almagro asumió en 2015 su cargo como Secretario General, declaró oficialmente que no buscaría la reelección, e incluso en abril 2018 publicó un video donde afirma: la reelección no es un derecho humano, e impedir la reelección no limita los derechos de los candidatos o los votantes”, debido a que Estados Unidos está opuesto a la reelección de Evo Morales y de Nicolás Maduro, líderes que no son del agrado de la Casa Blanca y por eso ejecuta numerosos planes encubiertos para derrocarlos.
El ascenso a la presidencia de Brasil del capitán Jair Bolsonaro, junto a los de Argentina, Chile y Colombia, constituyen pilares de apoyo a la decisión anunciada por el hombre de la CIA en la OEA, pero la llegada de Manuel López Obrador a la presidencia de México, cambia el panorama latinoamericano, el que, unido a Venezuela, Bolivia y los países del Caribe, le harán más difícil el camino al Departamento de Estado yanqui para imponer sus políticas imperiales en la región.
Ahora la disyuntiva de Estados Unidos está en que hacer contra Maduro antes de las próximas elecciones, algo bien difícil de planificar con una oposición política desprestigiada, sin apoyo popular, dividida y carente de liderazgo, porque a pesar de la incrementada persecución financiera, la guerra económica y comercial que aplica Estados Unidos y sus aliados europeos, Venezuela sigue en pie de lucha apoyando a su presidente y la obra de la Revolución chavista.
En su intento para atacar también a Cuba antes del 10 de diciembre, día de los derechos humanos, Almagro convocó, a toda carrera, una reunión para atacar a la Revolución en un arranque de impotencia, pues llevan 60 años sin poder derrocarla, ni mermar el apoyo mayoritario del pueblo.
Vergüenza debería darle a Estados Unidos que ha malgastado miles de millones de dólares en acciones encubiertas, planes de terrorismo de estado, invasión mercenaria, cientos de planes para asesinar a su principal líder, guerra económica, financiera y biológica, subversión política, unido a la estimulación de una emigración masiva, sin alcanzar su objetivo.
La fabricada “oposición”, según sus propios documentos desclasificados, “no tiene respaldo alguno, carece de programas políticos para sustituir la obra revolucionaria, buscan la forma de obtener muchos dólares para satisfacer sus ambiciones personales y la mayoría de sus escasos miembros responden a la Seguridad del Estado cubano”.
Una de las invitadas a ese show mediático es Martha Beatriz Roque Cabello, quien los ha engañado reiteradamente con eventos que nunca se celebraron, pero le permitieron embolsillarse miles de dólares y hacer falsas huelgas de hambre que pusieron en ridículo a diplomáticos yanquis, periodistas de agencias internacionales de prensa, e incluso a otros “disidentes” que fueron en su apoyo.
Triste papel el jugado por Luis Almagro, quien pasará a la historia como uno de los peleles más sumisos a Estados Unidos, lo que hace tener presente a José Martí cuando expresó:
“Los hombres que se dejan marcar como los caballos y los toros, van por el mundo ostentando su hierro”.

viernes, 7 de diciembre de 2018

La Habana, la ciudad del Festival de Cine


Foto: Omara García/ ACN.
Los Zafiros no fueron los únicos en su intento por apresar el encanto de esta ciudad que, desde hace cuarenta años, recibe a quienes acogen la convocatoria del Festival Internacional del Nuevo Cine Latinoamericano como una cita ineludible en su agenda.
Carpentier describió la “ciudad de las columnas” como escenario ideal para el acoso de un delator que a Buñuel le interesó adaptar. Era un pretexto para redescubrir el lugar donde su padre amasó la fortuna familiar. El ángel exterminador tampoco pudo filmarse en una residencia de Miramar ni sobrevoló las calles habaneras, pero a ellas volvieron una y otra vez Manuel Altolaguirre –el argumentista y productor de su Subida al cielo– y el actor Francisco Rabal. Este llegó primerocon tal barba de Marqués de Bradomín que le confundieron con un barbudo de la Sierra, y volvió muchos años después para personificar al gallego concebido por Barnet y Manuel Octavio Gómez. Quién sabe si Juan Antonio Bardem vio su Calle Mayor en el Paseo del Prado donde nuestra Rita cantara como nadie El manisero para la cámara de Ramón Peón.
Esos portales –que guarecieran a Lezama o a Virgilio Piñera de alguna corriente de aire frío– recorridos bajo los efectos etílicos por Ava Gardner, el Indio Fernández, Hemingway o Tracy –su fornido Santiago en la versión fílmica de El viejo y el mar–, vieron pasar imperturbable a Alec Guinnes ese “hombre en La Habana” de Graham Greene, acechado en cada esquina por un trío de cantantes. Mientras tanto, Celeste Mendoza bailaba en un solar cercano un guaguancó como ninguna. Tocaba tumbadoras junto al Chori un Marlon Brando, despojado de la piel de víbora que años después de su memorable actuación en Un tranvía llamado Deseo le endilgara Tennesse Williams, no menos fascinado por la sensualidad de los mulatos habaneros. Quién sabe si sus visitas a la residencia de la familia Loynaz en el Vedado le inspiraron para delinear en De repente en el verano, los personajes y la locación. En medio del humo de los cigarros del cabaret La red, Sartre y Simone manifestaron su asombro ante la fuerza telúrica de La Lupe, reina absoluta de esa noche que, años antes de su (nuestra) Teresa, retratara Pastor Vega en un cortometraje.
Impactados ante las imágenes de Soy Cuba es comprensible el deslumbramiento del fotógrafo soviético Serguéi Urusevsky, quien hizo volar su cámara sobre el laberíntico trazado de la Habana Vieja como las cigüeñas del georgiano Mijail Kalatózov, encaprichado en ponerle voz a la Isla. La atmósfera única de esta capital de la Mayor de las Antillas se resiste a ser eproducida en Santo Domingo, Veracruz, Río, Cádiz o cualquier set hollywoodense, aunque su eclecticismo arquitectónico permita evocar alguna imaginaria urbe no solo del continente. El entrañable actor italiano Gian María Volontè asumió aquí los rasgos del Tirano Banderas de Valle Inclán, el galo Michel Auclair los del Señor Presidente de Asturias y el chileno Nelson Villagra al Tirano Ilustrado carpenteriano. David Lean se quedó con los deseos de rodar en locaciones habaneras su versión del Nostromo de Conrad.
Para Cesare Zavattini, el encuentro con La Habana no fue menos milagroso que aquel de Totó con una fabulosa Milán. Pasolini postergó tanto su ansiado viaje que nunca pudo contemplar una puesta de sol en el Malecón. Mucho años antes de que la Cecilia de Solás, esa suerte de Livia caribeña, se perdiera gritando entre sus enmarañados callejones o el David de Senel Paz mprendiera un viaje iniciático a través de sus encantos, el Sergio –más de Titón que de Desnoes– la atisbó con su telescopio. Asimismo, descubrió las azoteas en las que Laurita invocó casi tres décadas después a la mítica Madagascar, antes de que Fernando Pérez orquestara su antológica suite. De cierta manera, Sara Gómezprefirió ver los contornos de sus edificios desde la periferia y Nicolás Guillén Landrián se adentró en una de sus vetustas barriadas.
Glauber Rocha le gustaba subir para mirar la ciudad y contar historias, mientras soñaba con los ojos abiertos en un intento por sincronizar la imagen y el sonido de su película Cáncer o escribir una Historia de Brasil desde una moviola en el ICAIC. Era el único lugar donde podía caminar por las calles y sentirse igual que en Bahía. Cuba estaba siempre en su camino, se fuera o volviese, como para tantos otros cineastas latinoamericanos que hallaron aquí su casa y en esas mismas moviolas vieron cobrar cuerpo a sus obras. Si en una mansión habanera la Halma del Gabo, personificada por Hanna Schygulla, se alquiló para animar los sueños de una familia; Fernando Birri, el señor muy viejo, pudo revolotear con sus enormes alas en el poblado devenido garciamarquiano en las cercanías de El Mariel.
Transcurrieron ya cuatro décadas de aquella noche del 3 de diciembre de 1979, cuando se inaugurara en el cine Charles Chaplin la primera edición del Festival Internacional del Nuevo Cine Latinoamericano, al que llamamos comúnmente Festival de Cine de La Habana. Año tras año, cada edición confirma que el público cubano –indescriptible, según opinión de cineastas de todas artes–, solo se ha dejado conquistar por el cine.
La primera quincena de diciembre deviene un esperado acontecimiento de índole popular; muchos reservan sus vacaciones para dejarse arrastrar por el torbellino fílmico que azota inclemente durante estos diez días las calles de La Habana, próxima a festejar 500 años; personalidades de todo el mundo destinan un espacio solidario para compartir intensas jornadas en las que sale fortalecido el cine del continente. La historia de esta “tierra de rebeldes y de creadores”, al decir de Martí, no puede dejar de ser contadas por sus cineastas.
Tomado del Diario del Festival

miércoles, 5 de diciembre de 2018




Hijo de Jair Bolsonaro arremete contra #Cuba


                                  Eduardo Nantes Bolsonaro junto al terrorista Orlando Gutiérrez Boronat
Mi Cuba por siempre. Nantes Bolsonaro, hijo de Jair Bolsonaro, presidente electo de Brasil, luce sonriente en una foto junto al terrorista Orlando Gutiérrez Boronat, quien aboga por la llamada “desobediencia civil” en Cuba y ha estado relacionado en acciones directas contra la Isla.
En su cuenta de la red social Twitter, Nantes Bolsonaro, diputado federal por el Estado de Sao Paulo, publicó la mencionada imagen, acompañada del texto: “La izquierda se unió y generó una dictadura sanguinaria en Cuba. Llegó la hora de unirnos para deshacer la bestia que ellos hicieron”.
Ese tuit confirma sus intenciones, la de su padre y de toda la derecha, de librar una batalla para destruir la nación caribeña, y uno de sus capítulos fue lo realizado contra los profesionales cubanos de la salud que participaban en el programa Más Médicos.
Su padre ha manifestado palabras directas, despectivas y amenazantes, contra los médicos cubanos, con cuestionamientos a su preparación y con el condicionamiento de la reválida del título como elemento indispensable para su permanencia en el programa, iniciado durante el gobierno de Dilma Rousseff.
Además, pretendía establecer la contratación individual como única vía para que continuaran laborando allá, todo lo cual implicaba el incumplimiento del convenio sobre la cooperación tripartita entre Brasil, la Organización Panamericana de la Salud y Cuba.
Como si fuera poco, en la referida foto, tomada en Miami, su hijo aparece con una camiseta, con la frase “Be nice, don´t be communist”, cuya traducción en español es “sé bueno (o agradable), no seas comunista”.
Gutiérrez Boronat ha incitado actos terroristas, como el sabotaje de aviones civiles cubanos, y posee una larga lista de cooperación con los servicios de inteligencia norteamericanos, que durante décadas han pretendido derrocar la Revolución cubana.
En la Cumbre de las Américas en Panamá (2015), protagonizó diversos capítulos lamentables, como intentar quitar las flores puestas por la delegación cubana a José Martí, en la embajada.
Ha estado vinculado a oscuros personajes, como el terrorista José Basulto, integrante de los llamados “team de infiltración” de la Agencia Central de Inteligencia, que estuvo relacionado con la invasión de mercenarios por Playa Girón, en abril de 1961; la creación de la organización Hermanos al Rescate, y la realización de atentados contra Fidel.

lunes, 3 de diciembre de 2018



AMLO: No tengo derecho a fallar

Así aseguró el nuevo presidente de México, Andrés Manuel López Obrador, durante su toma de posesión en el Palacio Legislativo de San Lázaro, donde estuvo presente el mandatario cubano, Miguel Díaz-Canel Bermúdez



Toma de posesión de Andrés Manuel López Obrador

Tomado de RAZONES DE CUBA. Desde bien temprano la residencia, sita en la calle Cuitláhuac 90, Colonia Toriello Guerra, en Tlalpan, tenía apostados en la puerta a cientos de personas que cantaban Cielito Lindo y gritaban México, México, México...Tenemos Presidente, decían, mientras algunos cargaban en hombros a sus hijos.
«Es un honor estar con Obrador», coreaban minutos antes de que el portón se abriera para dar paso al sencillo auto blanco del nuevo presidente de los Estados Unidos Mexicanos, Andrés Manuel López Obrador, o AMLO, como lo conocen acá, que lo llevaría por los 15 kilómetros más acompañados de su historia hasta el Palacio Legislativo de San Lázaro, donde se realizaría la impactante Toma de Protesta.
Ese término, quizá único en el mundo, está enraizado en la historia mexicana desde el siglo XIX cuando el Estado cortó su vínculo con la Iglesia y cambió la Biblia sobre la que juraban los presidentes, por la mano en alto en símbolo de protesta.
Por eso este sábado, primer día de diciembre de 2018, López Obrador protestó, en toda la acepción de la palabra, por «guardar y hacer guardar la Constitución Política de los Estados Unidos Mexicanos y las leyes que de ella emanen, y desempeñar leal y patrióticamente el cargo de presidente de la República que el pueblo me ha conferido, mirando en todo por el bien y prosperidad de la Unión».
Luego recibió finalmente la banda presidencial, de colores verde, blanco y rojo, y dio su primer mensaje al pueblo mexicano. Fue claro desde el primer instante: «Iniciamos hoy la cuarta transformación política de México. Puede parecer pretencioso o exagerado, pero hoy no solo inicia un nuevo gobierno, hoy comienza un cambio de régimen político. A partir de ahora se llevará a cabo una transformación pacífica y ordenada, pero al mismo tiempo profunda y radical, porque se acabará con la corrupción y con la impunidad».
Y habló durante más de hora y media sobre convertir la honestidad y fraternidad en forma de vida y de gobierno; regenerar la vida pública de México; presidir para todos, pero principalmente para los pobres; defender la austeridad, comenzando por el Gobierno; cuidar el medio ambiente; proteger a los discapacitados, los adultos mayores, las mujeres, los indígenas y los niños; ofrecer medicamentos gratuitos y una canasta de alimentos básicos para combatir el hambre; además de atender las causas que originan la violencia.
Quizá uno de los momentos más emotivos de la ceremonia protocolar fue cuando los legisladores comenzaron a contar hasta 43, para pedir justicia por los jóvenes normalistas desaparecidos en Ayotzinapa. Entonces el nuevo Presidente anunció la constitución de una Comisión de la Verdad para castigar los abusos de autoridad, atender el caso de los jóvenes desaparecidos y castigar a los responsables.
En medio de metas esencialmente nacionales, que apuntan a trastocar el orden de cosas en México, López Obrador fue determinante al declarar que su gobierno no intervendrá en asuntos internos de otras naciones, apoyará la autodeterminación de los pueblos, apostará por la cooperación para el desarrollo y mantendrá, invariablemente, buenas relaciones con pueblos y gobiernos de todo el mundo.
A los jefes de Estado y de Gobierno que se dieron cita en la ceremonia, más de una veintena según dan cuenta algunos medios de prensa acreditados acá, agradeció la presencia en el Palacio Legislativo. México, aseveró, «no dejará de pensar en Bolívar y Martí, quienes junto a Benito Juárez, nos siguen guiando con su ejemplo de patriotismo».
Entre esos mandatarios estaba Miguel Díaz-Canel Bermúdez, quien fue presentado por AMLO como el Presidente de los Consejos de Estado y de Ministros de «la hermana República de Cuba», calificativo reservado para la Mayor de las Antillas junto a un      aplauso marcado por la cercanía y la deferencia.
También para Silvio Rodríguez, trovador y amigo que le acompañó durante tres días de retiro espiritual en su finca ubicada en Palenque, en Chiapas, tuvo palabras entrañables:«embajador de la poesía y la congruencia», le llamó.
No tengo derecho a fallar, nada material me interesa, ni me importa la parafernalia del poder, dijo luego AMLO. Siempre he pensado que el poder debe ejercerse con sabiduría y también con humildad. Solo se convierte en virtud, aseveró, cuando se pone en servicio de los demás.
Y son millones las personas en este país que tienen puesta su fe en Andrés Manuel López Obrador, el hombre que durante 12 años aspiró a la presidencia de México y desde este sábado se apresta a construir un mejor país.
Ya cuando caía la tarde, el Presidente cubano partió hacia la Isla mayor del Caribe, que recibió en tierra azteca el cariño que le han granjeado tantos años de amor y valentía. Minutos antes de regresar, Díaz-Canel habló de esa cercanía, del término hermano en palabras de Obrador, del saludo fraterno luego de la ceremonia protocolar y del encuentro con Maduro y Evo, apodados los tres aquí por los medios como «el núcleo duro de la izquierda latinoamericana», para orgullo de sus pueblos: detalles todos de una visita que duró casi 24 horas pero definió el camino a seguir entre Cuba y México. 

A Cuba, quien la defiende la quiere más 

Del aeropuerto internacional Benito Juárez hasta la hermosa sede de la misión diplomática de Cuba en México, —atravesando avenidas atestadas de vehículos en una de las horas picos del tráfico en esta ciudad, que contabiliza más de siete millones de autos circulando diariamente—, transcurrió el primer recorrido del Presidente cubano Miguel Díaz-Canel Bermúdez, que llegó en la tarde del viernes a la capital mexicana para participar en la toma de posesión del presidente electo Andrés Manuel López Obrador.
Sin quitarse el polvo del camino, el mandatario se reunió con miembros de la misión estatal cubana en tierra azteca, en un encuentro entrañable donde la Mayor de las Antillas volvió a vibrar en el corazón de sus hijos. Fueron los niños, hijos de nuestros diplomáticos, quienes le dieron la bienvenida con la canción que más almas isleñas estruja: Cuba, qué linda es Cuba.
Al tomar la palabra, Díaz-Canel habló del tremendo privilegio de esta reunión, su primera actividad en suelo mexicano, a donde vino con el propósito, dijo, de reforzar y ampliar las relaciones con México, país que calificó de estratégico, convertido actualmente en el segundo socio comercial de la Isla en la región latinoamericana y caribeña, y el quinto a nivel mundial este año.
Adelantó a los presentes que este sábado transmitiría al nuevo presidente la disposición de Cuba para trabajar junto a México con vistas a profundizar los intercambios mutuos y aunar esfuerzos por la integración regional, en tiempos marcados por la desunión.
Como sucede en todos los encuentros de este tipo que propicia el Presidente de los Consejos de Estado y de Ministros en cada país que visita, hizo una actualización sobre la vida económica, política y social de la nación, en una especie de transfusión en sangre con las noticias más urgentes de la Isla, narradas de primera mano por él.
De tal manera, los puso al corriente de la situación económica del país, marcada por tensiones financieras, producto de la persecución económica de Estados Unidos; del amplísimo proceso de Reforma Constitucional, en el que han participado alrededor de ocho millones de cubanos; de los temas más debatidos en cada reunión donde se discutió el Proyecto Constitucional, debate que ha generado la modificación de la mayoría de los párrafos originales del texto; y de las visitas que el Consejo de Ministros está realizando por todas las provincias del país, la última a la más oriental: Guantánamo.
Les compartió, además, conceptos del trabajo que considera claves: tocar los problemas con las manos, salir de las oficinas y estar en contacto directo con la gente; los directivos tienen que rendir cuenta de su gestión; para dar solución a los problemas es urgente acudir a la ciencia y la informatización; los cuadros tienen que desarrollar habilidades para comunicarse y no negar espacios significativos hoy, como las redes sociales, para intercambiar con el pueblo.
Habló de motivaciones entrañables como el 150 aniversario de las guerras por la independencia de la nación, los 60 años del triunfo de la Revolución Cubana y la estremecedora victoria a finales de octubre contra el bloqueo en la ONU, hechos de trascendencia que convidan a seguir haciendo por Cuba, porque, como dice la canción en boca de aquellos niños, quien la defiende la quiere más.

domingo, 2 de diciembre de 2018

¿Qué representa el Bastón de Mando de los pueblos indígenas que recibirá AMLO?

                 
EL SOL DE MÉXICO. López Obrador será el primer Presidente que reciba el Bastón de Mando por parte de los pueblos indígenas
Este sábado 1 de diciembre será el día en que, después de tantos años, Andrés Manuel López Obrador cumplirá su objetivo, ser Presidente de México pero eso no es todo, también representará a los pueblos indígenas. Además del protocolo tradicional, en el que el tabasqueño recibirá la banda presidencial, los pueblos originarios indígenas le entregaran el Bastón de Mando, ello lo convertirá en el primer Presidente que reciba el Bastón de Mando.
El bastón es un símbolo de respeto a la aceptación del cargo y representa el buen gobierno de los pueblos y para los pueblos.
En la tradición indígena, el bastón de mando se entrega en el primer minuto del nuevo día en que comienza a ejercer su autoridad.
Sin embargo, por cuestiones de organización, no es posible que a esa hora se le dé a López Obrador, por ello será en la tarde.
En la ceremonia de entrega estarán presentes los 32 gobernadores indígenas de la nación, informó Hipólito Arriaga, gobernador nacional indígena
Recordó que con los gobiernos del PRI Y PAN no tenían ni voz ni voto, pero “ahora si la vamos a tener, porque con los amparos y exigencias que hemos hecho en todos los estados ya vamos caminando”.
López Obrador también recibirá un Árbol de la vida, que está hecho por todas las lenguas maternas de todas las etnias.
Cabe recordar que durante la campaña electoral, López Obrador recibió de diversas comunidades indígenas bastones de mando como símbolo de respeto. Algunos también ponían flores en su cabeza, collares de pan y hasta le hicieron limpias para alejar las malas vibras.